En la que es su primera vista como secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton aterrizó ayer en Brasilia con una agenda compleja que incluye el programa nuclear de Irán, la situación en América Latina y una millonaria licitación para la venta de aviones de guerra en la que Estados Unidos tiene las de perder ante Francia. Clinton se entrevistará hoy con su par brasileño, Celso Amorim, y será luego recibida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Según el Departamento de Estado, el programa nuclear iraní será uno de los asuntos "importantes" en las conversaciones, sobre todo por las estrechas relaciones que Brasil mantiene con Irán desde el año pasado. A diferencia de EE.UU., el gobierno de Lula sostiene que la comunidad internacional debe dialogar con Teherán hasta comprobar si su plan tiene fines pacíficos, como asegura el presidente Mahmud Ahmadineyad.
Otro asunto espinoso será América Latina y en especial los países que Washington considera "conflictivos", como Bolivia, Cuba, Venezuela y Honduras, entre otros. En el caso de Cuba, Brasil y EE.UU. se distanciaron en torno a la situación generada por la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo, ocurrida tras una prolongada huelga de hambre y un día antes de una visita de Lula a La Habana.
La discusión de las diferencias bilaterales no impedirá que Clinton haga lobby por la empresa Boeing en una licitación por 8.000 millones de dólares para la venta de 36 cazabombarderos a Brasil.


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