Tres sujetos armados despertaron, en medio de la noche, a una madre y su hija adolescente, les rompieron la puerta, las amordazaron y les exigieron un supuesto dinero que ellas no tenían.
El asalto se produjo alrededor de las 2 de la madrugada. En ese momento Gema Pelisari (35) y su hija Luz, de 18 años, estaban solas, ya que el padre estaba trabajando, y estaban viendo televisión en la cama. El ruido de la puerta las alertó, cuando fueron a ver qué sucedía notaron que querían forzarla. Haciendo un esfuerzo inútil, Pelisari intentó sostener la puerta, pero las patadas de los agresores fueron más fuertes y concluyó en el piso. Tres hombres, dos con guantes y capucha, otro con el rostro descubierto y todos con armas de distintos calibre, ingresaron a la vivienda y las encañonaron y ataron.
“La tomaron a mi hija y a ella le exigían que les diga dónde estaba el supuesto dinero que tenía mi mamá, quien también vive con nosotras pero estaba en lo de una amiga. Yo no podía decir nada. Fue desesperante ver como la encañonaban”, relató la mujer aún asustada por lo sucedido y agregó: “Me decían que me quede quieta si no quería que le pase algo. En un momento, uno de ellos se acercó y me mostró el arma y me dijo 'mirá lo que tengo'”.
Su hija, quien también estaba perturbada por la violencia vivida, también contó: “Me preguntaban dónde estaba la plata de mi abuela. Revolvieron todo y no encontraron nada. Se llevaron una netbook, una notebook y dos celulares para dejarnos incomunicadas", dijo.
Cuando se fueron, tras cuarenta minutos que ellas vivieron como una eternidad, se llevaron las llaves de las puertas de la vivienda. "Yo tomé un martillo de la cocina y las dos llegamos hasta la puerta para ver si no volvían, recién ahí llamamos a mi marido", contó Pelisari.
Hasta el cierre de esta edición los delincuentes no habrían podido ser identificados. En el barrio, algunas casas fueron robadas hasta cuatro veces seguidas.
EQUIVOCADOS
Los delincuentes sabían quiénes vivían en la casa y alguien les habría dicho que la abuela tenía dinero guardado, pero no era cierto. Por esta razón estiman que hubo un entregador.
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