En un extraño caso en el que el Superior Tribunal de Justicia revirtió dos fallos de la Cámara Criminal Primera de la ciudad, redujeron la pena de casi once años que le habían impuesto originalmente, a tan sólo dos años de prisión. Es para un sujeto que mató a su hijo de un disparo en la frente y que además, en la resolución, fue excarcelado.
Se trata de Roberto Argentino Chucair, quien inicialmente fue condenado a la pena de diez años y ocho meses de prisión por el homicidio calificado de su propio hijo. En la primera intervención del máximo tribunal rionegrino, que provocó un profundo malestar en los tribunales locales, se modificó la carátula legal del hecho y se obligó al tribunal a receptar nuevamente los alegatos de las partes y a ajustar la sentencia a lo resuelto. Incorporándose extrañamente la figura de legítima defensa, los jueces locales se vieron obligados a reducir la pena, aplicando una nueva condena a seis años de prisión.
Sin embargo el Superior Tribunal de Justicia, a cuyos integrantes se les reclamaba la falta de trayectoria y experiencia en el fuero Penal, volvieron a introducirse en el caso tras la apelación del abogado e impusieron ahora dos años de prisión de cumplimiento condicional, decretando además la excarcelación del implicado, que de ese modo recuperó su libertad, por considerarlo autor penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo y por el empleo de arma de fuego, cometido con exceso en la legítima defensa. Los jueces del máximo tribunal rionegrino, dispusieron las comunicaciones pertinentes al tribunal de origen para ordenarle que materialice la libertad del imputado.
Para los jueces del STJ, el tribunal local “no realizó la correcta valoración de las constancias conducentes del proceso para seguir las pautas vinculadas con la pena, que “es la herramienta que emplea el derecho penal para ejercer su función de control social de carácter formal. Se trata de una temática que exige la máxima prudencia en los jueces y en cuya individualización judicial deben liberarse de los prejuicios personales, las simpatías y las emociones, y orientar su sentencia exclusivamente atento a criterios objetivos de valoración”, suscribieron Sergio Barotto, Enrique Mansilla y Francisco Cerdera ( Subrogante).
El hecho atribuido a Chucair, de 64 años, ocurrió la noche del 7 de enero pasado, en su vivienda ubicada en la calle Almafuerte 838 de Ingeniero Jacobacci. Allí, el acusado efectuó un disparo con un revólver calibre 38 contra su hijo Javier Elías Chucair, que causó graves lesiones y provocó su muerte, el fallecido tenía 39 años.
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