Habló el padre de Murúa y aseguró que aquella tarde la víctima y su hijo estuvieron tomando. Hoy podrían indagar a los hermanos detenidos.
Durante la noche del martes y madrugada de ayer, un grupo de amigos y familiares de Ángel Zárate, el joven asesinado a puñaladas el lunes a la madrugada, se congregaron frente a la vivienda de la familia de los dos acusados del crimen e intentaron que los padres del joven abandonen la vivienda que habitan para prenderle fuego. El saldo del disturbio, en el que debió intervenir la policía y grupos especiales, fue de 5 policías heridos con piedras. En diálogo con la prensa, el padre de los hermanos Murúa aseguró que su hijo no robó el televisor y que era amigo de la víctima.
El episodio de desató alrededor de las 22.15. En ese momento, unos 80 vecinos del barrio 140 viviendas de la localidad de El Bañado atacaron con piedras la vivienda de los Murúa. Ante el peligro, efectivos de las comisarías de San Isidro, Villa Dolores, Santa Rosa, Fray M. Esquiú y de la Guardia de Infantería debieron concurrir de urgencia. Cuando arribaron al lugar, los agresores comenzaron arrojándoles todo tipo de elementos contundentes. Como consecuencia de la refriega, cinco efectivos resultaron lesionados.
Al respecto, el padre de Maximiliano Murúa, señaló: "Lamento lo que pasó, ese chico –por Zárate- vivía metido acá. Se drogaba y tomaba junto a mi hijo y él sabía que mi hijo no fue el que le robó. Yo no voy a abandonar mi casa a pesar de lo que sucede”, sostuvo y contó que la tarde previa al homicidio "veníamos todos juntos cuando terminó el partido de Social Rojas. Ellos venían tomando cerveza, mi hijo venía con la novia y Zárate con su hijo. Mi hijo se viene con la novia a un negocio y allí la señora del negocio está de testigo que Zárate llegó y le pegó para que le haga entrega del televisor, mi hijo se defendió y entre tres agarraron a mi hijo a palos y fierros. Mi hijo se vino a mi casa y se ve en el espejo, al ver como tenía el ojo se fue a buscarlo y ocurrió eso atrás de la obra”.
Cuando llegó la policía a mi casa, de diez allanamientos que me hicieron nunca les negué el paso. Después volvieron a pedirme que lo busque a mi hijo. Fuimos casa por casa de familiares buscándolo, en todas las casas entré a buscarlo hasta que lo encontramos dormido y machado y allí le conté que Zárate había muerto, mi hijo me dijo: no puede ser papi, yo le pegué un solo puntazo. Y se lo entregué a la judicial”, dijo. Los hermanos serían indagados hoy.
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