Las heroínas: las protagonistas olvidadas de la Batalla de Salta

Las heroínas: las protagonistas olvidadas de la Batalla de Salta
La lucha de las mujeres de la historia pasó casi inadvertida en la celebración por los 200 años de la gesta gloriosa. Las veinte cantoras que homenajearon a aquellas luchadoras trabajaron ad honorem; fueron invitadas.

Se me ocurre que Martina Silva de Gurruchaga, Juana Moro, Macacha Güemes, Juana Azurduy deben de estar sentadas frente a algún escenario montado en algún lugar de la provincia esperando su homenaje.

La historia puso de relieve, siempre y en cada ocasión, el rol destacadísimo de las mujeres en las luchas por la independencia y, en lo que toca a los salteños, en la recordada batalla del 20 de febrero de 1813.

Hace apenas unas horas, esta capital fue el epicentro de la celebración del bicentenario de aquella epopeya. Muchos millones de pesos destinó el Gobierno provincial para honrar a sus “héroes y heroínas”. Pero el mayor caudal dinerario lo insumió la organización del gran espectáculo gratuito con los más reconocidos exponentes de la música popular, realizado el miércoles detrás del monumento 20 de Febrero. Las heroínas, prácticamente ausentes los dos días.

Los discursos oficiales en el acto de la mañana del 20, apenas las nombraron; a la tarde fue pura fiesta. (El vicepresidente Amado Boudou confundió a Juana Moro con Juana Mora, ojalá sea pensando en la escultora Lola Mora). Si no fuera por alguna mención de los locutores del festival frente a la Legislatura, Martina, Juana, Machacha y sus compañeras de lucha se hubieran quedado cómodas y olvidadas en los libros de historia.

La gran novedad tecnológica llamada mapping, que deslumbró y hasta emocionó a más de uno, ignoró las imágenes femeninas. Puso en lo más alto del edificio a los tres grandes héroes (Güemes, Belgrano y San Martín) pero ni foto ni nombre de alguna de las tantas heroínas salteñas que, asegura la historia, tan decisivo papel jugaron en el triunfo aquel febrero de 1813.

¿Nadie informó a la empresa porteña que hizo el mapping sobre la existencia y necesidad de recordarlas?

Declamaciones

Discursos que alternaron con espectáculos gratuitos y un acto oficial con notorias ausencias y un desfile inconcluso fueron las coordenadas de la celebración del 20 y de la vigilia. Las heroínas, poco y nada.

Entre lo poco -aunque de excelente factura- destaca la convocatoria a 20 cantoras salteñas de hoy que fueron el plato fuerte de la noche de vigilia. Las chicas -y la Orquesta Sinfónica que las acompañó con arreglos especiales- obtuvieron muchos y encendidos aplausos porque los merecen, porque tienen una afiatada carrera, porque son de Salta, porque brindaron un espectáculo histórico y porque elevan a lo más alto el arte de esta tierra. Todo eso, sin cobrar ni un solo peso. Esa noche del 19, ellas trabajaron ad honorem, mientras a su alrededor otros se preparaban para bailar, al día siguiente, la danza de los miles de pesos. Como suele suceder en estos casos, la información sobre los gastos que demandaron los dos días centrales de la celebración son, literalmente, “asunto de Estado”; todas conjeturas o versiones. (ver recuadro en página 25).

De lo que no hay duda es de que las mujeres cantaron gratis. Pero eso sí, tendrán un “premio consuelo” el mes que viene. En principio, van a ser “debidamente compensadas” durante la celebración del Día de la Mujer, el 8 de marzo, cuando tendrán algún reconocimiento económico como trabajadoras del canto que son. Ellas vivieron con felicidad y orgullo el hecho de cantar en esa gala tan sentida y con la música sinfónica. Pero se encargaron de recordar que como a todos los artistas, les gusta vivir de su arte.

Según pasan los años

En definitiva, “pelearon” las mujeres de la historia y “reman” las de hoy.

Unas y otras en desigualdad de condiciones y de posibilidades, pero unas y otras con la misma fuerza y tesón.

Las heroínas fueron y serán heroínas siempre, por más que su foto no aparezca entre los que forjaron la Patria; el futuro de las veinte cantoras que nos deleitaron el martes a la noche solo depende de su propia suerte.

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