El responsable de Defensa Civil advirtió que “Gualeguaychú, en 25 años, va a ser una ciudad con río central; va a estar urbanizado de ambas márgenes, como lo están París y Londres, con cuencas reguladas. Nosotros deberemos hacerlo así, porque de lo contrario, cualquier obra que se haga va a estar supeditada a inundaciones recurrentes”.
La creciente causa, en principio, angustia. Luego, para los que la padecen, pérdidas concretas; para la ciudad, reconstrucciones costosas. El agua se lleva efectos materiales, desde el más insignificante hasta el más costoso. Lo que llevó años de trabajo y sacrificio conseguir, hasta lo inapreciable, lo que cargaba el valor afectivo, el recuerdo familiar, el que no tiene precio. La inundación no se fija, no respeta. Y a su paso deja abandono, además de vacío y un terrible olor nauseabundo.
Las peores inundaciones que padeció nuestra ciudad se dieron en el siglo pasado en 1914, en 1936, en 1959 y la más dura, en 1978. En este siglo, la más importante fue la del 2007. Luego de cada una de ellas las autoridades trataron de mermar las consecuencias de una próxima, y poco a poco se ha ido logrando. Pero aún no estamos tranquilos. El río aún puede volver a desvelarnos.
Hoy, en términos económicos, los más vulnerables son los complejos turísticos ubicados sobre la costa del Gualeguaychú, sobre el valle de inundación.
Esta creciente “fundamentalmente invadió sectores que esperaban poder contar con turistas o visitantes en vacaciones de julio; perjudica a vecinos del Camino de la Costa por la inaccesibilidad a sus casas. Los prestadores turísticos no pudieron hacer reservas y ahora hay que reconstruir lo que se lleva el agua”, dijo Hernández.
“No era el caso este, porque sabíamos que venía, calculábamos bastante acertadamente hasta qué altura iba a llegar, a qué altura había que proteger, si había que levantar todos los muebles. Sabíamos que las calles se iban a cortar. Es decir, dio cierta previsibilidad. No a la ciudad como sí lo hizo en Concordia, que hubo evacuados y en Concepción del Uruguay”, explicó.
Hernández comentó que en Gualeguaychú los sectores afectados se dieron en La Península y en el Camino de la Costa, unos 20 emprendimientos turísticos la sufren directamente.
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