Fuentes relacionadas a la investigación del caso dijeron que el hombre, de 32 años, permanecía prófugo y cuenta con antecedentes policiales.
En este sentido, explicó que Alvarez tuvo "responsabilidad primaria" en el hecho y que integraba el "núcleo del proceso con responsabilidad imputada".
El operativo policial se realizó durante la madrugada, alrededor de la 1, en una vivienda ubicada en la calle Venezuela 10, en la zona conocida como Barrio Nuevo, de El Talar de Pacheco.
Allí, personal de la DDI de Zárate arrestó al implicado bajo la orden del juez federal de Zárate-Campana Adrián González.
Al momento del operativo, Alvarez se encontraba acompañado y no se resistió ante los efectivos policiales.
En declaraciones al canal TN, el comisario Lobo expresó que Alvarez era buscado desde hace tiempo, pero que recién ayer los investigadores lograron "información suficiente para dar con su paradero" en la localidad bonaerense de General Pacheco.
Además, señaló que todavía se intenta "determinar su rol" en el hecho y que la declaración del detenido en "inminente".
En tanto, en declaraciones al canal de noticias C5N, el jefe policial detalló que el último prófugo en la causa que investiga el crimen de Berardi tenía antecedentes policiales por delitos contra la propiedad.
Matías Berardi fue secuestrado cuando bajó de una combi, para dirigirse a su domicilio en Ingeniero Maschwitz, luego de salir de una fiesta de egresados en la noche del 27 de septiembre último.
A las 6.11, la madre del adolescente recibió el primer llamado con el que le exigían mil pesos y objetos de valor porque tenían a su hijo secuestrado.
Fue la primera de las ocho comunicaciones, con las que terminaron reclamando 30 mil pesos de rescate.
El adolescente estuvo secuestrado en el taller de herrería de Richard Souto, ubicado en Sarmiento 407 de Benavídez, pero en un momento logró escapar, saltar la reja de la vivienda y recorrer las calles pidiendo ayuda. Fue así como la esposa del herrero, Ana Cristina Moyano; sus hijas Jennifer Stefanía Souto Moyano y otra menor de edad; su cuñada Celeste Moyano; y la pareja de esta última, Néstor Facundo Maidana; salieron a buscarlo y le dijeron a los vecinos que no era un secuestrado, como había clamado el chico, sino un ladrón.
Un rato después, Souto y Néstor Facundo Maidana recapturaron al menor que, al día siguiente, fue hallado muerto producto de dos tiros, en un baldío de Campana.
El 15 de octubre último, el juez federal subrogante de Campana Adrián González Charvay procesó a Souto, su esposa, sus hijas, los Maidana y el joven Elías Vivas por secuestro extorsivo seguido de muerte.
Los únicos que no quedaron procesados -sino con falta de mérito- fueron Santiago García, de 63 años, vecino de la familia Souto en Benavídez y ex socio en la herrería -único que aceptó declarar-; y Miguel Moyano, padre de las hermanas Celeste y Ana.
Todos esos procesamientos comenzaron a ser analizados por la Cámara Federal de San Martín, a pedido de los acusados.
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