Eugenia y Julia son las dos hijas de Ana Gritti, el emblema de la lucha para el esclarecimiento de la causa judicial por la voladura de la Fábrica Militar. Tras su muerte, hace tres años, ellas asumieron su rol como querellantes en el juicio que se desarrolla en Córdoba.
Rio Tercero. “La verdad es lo único que puede producir reparación”, coinciden María Eugenia (25) y María Julia (23), las hijas de Ana Gritti y Hoder Dalmasso.
Hoder fue una de las siete víctimas fatales de las explosiones del 3 de noviembre de 1995 en Rio Tercero. Ana fue la única querellante penal en la causa judicial y un emblema en la lucha por lograr una respuesta judicial creíble a esos sucesos, hasta su muerte, hace más de tres años. Al cumplirse mañana 19 años de aquel siniestro, las dos hijas deciden hablar. En el juicio oral que se desarrolla por estos días en Córdoba por esta causa, ambas son las querellantes. Asumieron esa “herencia”.
Las dos Marías aseguran que siempre vivieron “en la verdad”, desde que sus padres les explicaron que eran hijas adoptivas. “Somos querellantes en memoria de nuestros padres. Ese día, papá hizo el acto de honor de su vida; estaba ejerciendo como docente en la escuela y tras sacar a los alumnos en medio de las explosiones, murió de un infarto. Después, ella defendió su memoria, luchó por hacer justicia y nos cuidó a nosotras”, resume Eugenia. “Es un duelo de 20 años, no es fácil, es como una cicatriz que se abre cada 3 de noviembre. Es revolver, pero las personas necesitan paz interior”, plantea.
Ambas concurrieron sólo a la primera audiencia del juicio oral, el 13 de agosto pasado. Julia califica de “intimidante” ese momento. “Ahí entendimos más tantos años de verla a mamá estresada”, acota.
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