Llevar adelante una alimentación saludable desde los primeros tiempos de vida contribuirá a evitar un sinnúmero de enfermedades, principalmente aquellas vinculadas a una mala nutrición y las denominadas enfermedades crónicas no transmisibles.
Una mala nutrición puede causar problemas de salud como sobrepeso, obesidad y desnutrición. Algunos de los problemas de salud asociados con una mala nutrición pueden ser graves e incluso pueden producir la muerte, en especial cuando su hijo crece y entra en la adolescencia y luego en la edad adulta. Si enseñamos y ayudamos a los niños a aprender hábitos alimenticios saludables, estaremos contribuyendo a prevenir estos problemas de salud, que muchas veces ocasionan al organismo severos daños.
Etapas
“En el primer tiempo de vida del niño, es decir, desde el nacimiento hasta los seis meses lo único indicado y más apropiado para alimentarlo es la leche materna. La lactancia materna debe ser exclusiva en esta etapa porque contiene todos los nutrientes que ese niño necesita para crecer, inclusive el agua necesaria; y además porque su aparato digestivo está solamente preparado para recibir éste alimento y ningún otro más. Y es la madre, la primera que debe conocer sobre la importancia que tiene, en los primeros meses de vida, la lactancia materna”, indicaron desde el ministerio de Desarrollo Humano.
La segunda etapa comienza con la llamada alimentación complementaria, que se inicia a partir del primer semestre de edad en el cual, además de la leche materna, van a ir incorporándose agua y distintos alimentos de manera gradual y progresiva, con los que el niño irá adicionando otros nutrientes. “En este periodo se aconseja que el chico vaya incorporando alimentos con distintas texturas. En general, se comienza con papillas, que puede ser puré de zapallo, que también puede enriquecerse con leche líquida y también algún agregado de aceite. El puré también puede ser de frutas, por ejemplo de manzana. Se puede incorporar algún líquido, como un juego de frutas” expusieron.
La Licenciada Vera, Nutricionista del Ministerio de Desarrollo Humano, indicó al respecto “hay algunos puntos que debemos tener en cuenta. Es conveniente que el niño consuma alimentos con su sabor natural. Esto significa que deben evitarse los agregados de sal y azúcares. Por lo tanto, deben evitarse también las gaseosas y otras bebidas envasadas que contienen también conservantes. El cuerpo está más adaptado a los alimentos dulces, de hecho, la leche materna es dulce. Pero igualmente el exceso de azúcar debe evitarse. Con una cuchara al ras para endulzar la taza o la mamadera ya es suficiente”.
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