De octubre al 15 de febrero bajaron los días con precipitaciones sobre cultivos, pero las altas temperaturas hacen que el tamaño de la piedra sea mayor, y también el daño.
Esto se desprende, entre otros datos, de un análisis: según sus características en formación y precipitación, 15 de las 45 ocurridas hasta la segunda quincena de febrero inclusive (hubo 69 a la misma fecha de 2009) fueron de una intensidad capaz de ocasionar pérdidas superiores al 50% en la producción.
Si bien los peritos aún evalúan el saldo en zonas afectadas, desde la DPC dan por cierto que el índice de reflectividad (directamente proporcional a la cantidad y tamaño de las partículas de agua que forman granizo) supera los 55 DBZ, el umbral desde el cual una tormenta puede incrementar su capacidad de daño. Cuando se alcanza un valor de 60 es catalogada como muy severa.
"Por ejemplo, la ocurrida en Rivadavia alcanzó los 64 DBZ, con granizo de hasta 1,5 centímetro de calibre", precisa Hugo Videla, jefe de Operaciones de la DPC en Tunuyán, dependencia que monitorea por radar las celdas graniceras y el accionar de los aviones.
A esto se suma las características de altitud de las nubes, que en ciertos casos supera los 5 mil metros por efecto de las corrientes de aire ascendente, dado que la mayoría de las veces fueron en los días de más calor.
Para entenderlo mejor, el choque de una masa de alta temperatura con capas de -14°C (común en esta temporada) acelera la formación de piedras de granizo grandes por condensación de agua que va adhiriéndose y finalmente cae "en seco" seguido por lluvia, como en episodios recientes.
Videla confirma que respecto del período 2008-09, "hay menos tormentas pero más intensas".
Para citar ejemplos, la acaecida el 17 de diciembre pasado en San Rafael, como las del 5 y 12 de febrero en General Alvear, se clasificaron como "severas categoría 4", tal vez las más temidas: los radares muestran un tornado en su génesis, cuyo principal resultado son piedras de 3,5 cm de diámetro. Teniendo en cuenta que el 4 es el máximo valor en la escala de gravedad, quienes conocen el sistema señalan que "la mayor eficiencia de la siembra (con ioduro de plata), está garantizada en un rango de 1 a 3".
Al 15 de febrero, los días con caída de granizo acumulan 54 en general, de los cuales 32 se produjeron sobre áreas cultivadas. No obstante, los registros operativos de la DPC señalan que se afectaron superficies menores, aunque aún no hay precisiones al respecto.
Aunque las células que precipitaron granizo dañino sobre la producción aún son menos a las generadas el año pasado para esta época, la mayor parte se concentró en los oasis Sur y Norte, con 18 episodios producidos en cada región. En el mismo lapso de 2008-09 en la zona Norte se registraron 27 y en el área productiva de San Rafael y Alvear 21, al igual que en el oasis Centro.
Videla advierte que esta vez, por las características climáticas, "se ha dificultado la siembra de nubes, ya que la marcada turbulencia en ocasiones ha empujado a los aviones hacia los costados de las celdas graniceras. Y esto ha limitado en parte la eficiencia". Por esta razón, y en virtud de pronósticos que apuntan a una intensidad creciente de tormentas para las próximas temporadas, el Gobierno apuesta a reforzar la lucha antigranizo con más generadores de ioduro tierra-aire (ver).
Resta precisar si la afectación se mantendrá cerca de la media histórica de la década (18.000 ha al 100% por año) o de las 24 mil con pérdidas del 2008/2009, aunque es difícil atribuir el daño sólo a la piedra, ya que muchas fincas habían sido afectadas también por heladas.
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