Hallaron asesinado a un chico en Ostende y detuvieron a sus padres

Hallaron asesinado a un chico en Ostende y detuvieron a sus padres

El cuerpo apareció ayer en un descampado, pero habría estado allí desde el sábado; creen que fue asfixiado durante una pelea entre los progenitores

Los ojos y los comentarios del vecindario tenían un único foco desde la tarde anterior: el fuego que, a unos pocos kilómetros de allí, avanzaba del otro lado de la ruta 11 sobre decenas de hectáreas de bosque y amenazaba con alcanzar un hipermercado y una estación de servicio. Esa preocupación por el incendio quedó sepultada ayer por el estupor que generó en esta pequeña comunidad el hallazgo del cadáver de un chico de poco más de un año, cubierto entre pastizales y basura acumulada en un sector de baldíos, con signos de haber sido asesinado.

El padre del niño, de 30 años, fue aprehendido como principal sospechoso de un crimen que se habría cometido la noche del sábado pasado en presencia de la madre del chico. La joven, de 22 años, declaró que el niño había sido golpeado y asfixiado por el hombre durante una discusión de la pareja, que mantenía una relación informal y conflictiva. Pero no había denunciado ni el homicidio ni la ausencia de su hijo. La mujer fue arrestada anoche, luego de su segunda declaración en la fiscalía.

El informe que develará las causas de muerte estaría disponible hoy, ya que los restos debieron ser trasladados hasta La Plata, donde se realizará la autopsia.

Entre los peritos forenses, y a partir de las primeras evidencias, se hacía fuerte la hipótesis de una muerte violenta por asfixia. Quedará además por determinar si las lesiones exteriores, múltiples y severas que presentaba el cuerpo eran compatibles con la intervención de roedores, aves de rapiña y/o perros. "Tenía partes desprendidas", confió uno de los participantes del operativo policial inicial. El dato ratificaría además que el cuerpo estuvo a la intemperie durante varias horas.

El fiscal Juan Pablo Calderón, a cargo de la unidad de investigación con sede en Pinamar, confirmó temprano que pronto se pudo determinar que se trataba de un homicidio. Lo que llamó la atención es que ni en la dependencia a su cargo ni en otras de distritos vecinos existían pedidos de averiguación de paradero de un niño tan pequeño.

De los primeros datos recabados a partir de la labor policial se pudo obtener la identidad de la víctima. Y así se llegó a sus progenitores, que no tienen ni habrían tenido nunca una relación estable como pareja y en convivencia. Cada uno habitaba en su propia casa. La mamá y el chico, Benjamín, vivían a no más de una cuadra y media del lugar donde fue hallado el cadáver.

Declaraciones

Escoltado por los policías que habían ido en su busca, Leonardo Aguilera, de 30 años, llegó esposado al despacho donde el fiscal le iba a tomar declaración. Debió esperar casi toda la tarde porque por el mismo trámite había pasado su ex pareja Claudia Ayala, de 22, que aportó un relato que la investigación intentará certificar con declaraciones de testigos y otras pruebas.

La joven, según fuentes involucradas en la pesquisa, había mantenido silencio durante horas hasta que se quebró y acusó a Aguilera de agredir y asfixiar a su hijo. Esta primera versión indica que fue el trágico desenlace de una discusión que mantuvieron durante la noche del sábado. ¿El motivo? No está claro, pero sí que los gritos entre ambos hicieron que el niño llorara sin parar. Su padre, enardecido y con exceso de alcohol, habría intentado callarlo con zamarreos y, luego, tapándole la nariz y la boca con la mano hasta desvanecerlo.

Aguilera tiene pareja y, con esa otra mujer, tres hijos. Y al niño que ayer apareció asesinado lo veía poco y ni siquiera lo habría presentado a su familia, según sus allegados. Se cree que la discusión podría haberse centrado en una amenaza de Ayala de revelar la existencia del chico a la mujer del ahora detenido.

Se desconoce aún en qué momento se deshicieron del cadáver en el lote de la intersección de las calles Gaona y Dante, a unos 300 metros de uno de los accesos a Ostende por la ruta 11 y a dos cuadras de la Escuela Secundaria N° 2, donde ayer por la tarde se suspendieron las clases, ya que toda la zona quedó vedada al tránsito vehicular y peatonal para facilitar la labor de personal de la Policía Científica, que buscaba rastros y otros elementos de prueba.

Mientras aguarda el informe forense, el fiscal Calderón ordenó una serie de medidas; entre ellas, allanamientos en propiedades de los padres del menor. Anoche, con algunos datos que la policía le había acercado y con intención de corroborarlos, el fiscal volvió a tomarle declaración a Ayala. La versión que dio dejó puntos poco claros, en especial el hecho de haber permanecido callada aun cuando sabía que su hijo había sido asesinado.

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