Vecinos del Nudo 12 sufren serios problemas habitacionales. La situación de una familia abandonada por el Estado provincial y municipal. La tarea incompleta de las cooperativas. El concejal Ramos busca soluciones por la vía legislativa.
Marta vive en la torre A, en planta baja. Madre de 7 chicos de entre 6 y 29 años, limpia casas y lava ropa. En total son14 personas, incluidos los nietos (el más chico de un año y medio) y su madre, cartonera, que llegó al barrio hace tres décadas.
Su descripción es ampliamente superada por la imagen que devuelve el lugar. La palabra exacta es hacinamiento. “Tenemos goteras en los techos, agua en el piso de manera constante y cuando llueve es una pileta”, mencionó, y comentó, “dicen que es una filtración de caños picados de pisos de arriba”. El olor a humedad apenas deja respirar y es latente el peligro de los cables en ambientes mojados. Los más pequeños juegan en el piso ajenos a las consecuencias.
“Los perjudicados somos siempre nosotros”, señaló resignada. Asimismo contó: “Hice reclamos en Defensa Civil, pero nunca aparecieron; hablé con Curto, que me dijo que iba a mandar a alguien para arreglarlo”. Es evidente que su familia necesita la asistencia del Estado – desde varios puntos de vista -, por lo cual Ramos se comprometió a buscar alguna solución en el marco del Concejo.
“El barrio de este lado está olvidado, para el lado de la comisaría está todo diez puntos. Como va Scioli, Curto, y hacen festivales lo tienen todo arreglado, pero de este lado estamos los marginados”, lanzó Marta, que no desconoce el trasfondo político de ciertas obras hechas en Fuerte Apache.
Una situación semejante ocurre en la torre B. Los vecinos mencionaron que tienen problemas de asma y pidieron que las cooperativas hagan las reparaciones necesarias con el presupuesto municipal asignado.
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