A partir de una serie de denuncias vecinales, el Concejo Deliberante aprobó la Emergencia Sanitaria por un período de 180 días. EL CIVISMO dialogó con los responsables de las Delegaciones para conocer cómo se maneja la recolección de residuos en las localidades.
En la sociedad de consumo, la basura es un problema. Si no se la trata de forma adecuada, el problema se convierte en un peligro. De un tiempo a esta parte, un grupo de vecinos ha comenzado a organizarse para advertir a las autoridades sobre esta situación que amenaza seriamente su calidad de vida, denunciando la existencia de basurales a cielo abierto, subrayando los perjuicios que generan en la salud y el medio ambiente y exigiendo respuestas políticas que aporten soluciones. De este modo, el pasado 16 de marzo lograron que el Concejo Deliberante aprobara la Emergencia Sanitaria por un período de 180 días. En este marco, EL CIVISMO dialogó con los responsables de las distintas Delegaciones para conocer cómo se manejan los residuos domiciliarios en las localidades.
Open Door
En la localidad de mayor crecimiento del distrito, la recolección la ejecuta “un camión contratado por la Municipalidad con empleados de la Delegación. Pasa todos los días: tres veces por semana por el centro y dos veces por semana por el barrio Luchetti, en el horario de 6 a 14”, informaron.
Vecinos del pueblo manifestaron que no es infrecuente “que se acumule basura, porque el pueblo creció mucho en los últimos años”. Además, como ocurre en el resto de las localidades y en muchos barrios de Luján que no cuentan con calles pavimentadas, la lluvia genera complicaciones y retrasos en el cronograma. Desde la repartición comunal señalaron que la prestación del servicio sustrae al personal de realizar otras tareas: “Tenemos seis empleados de calle. Tres ocupan todo su turno en la recolección de residuos y no les queda tiempo para hacer otras cosas”. Los residuos domiciliarios y la chatarra se vuelcan en el Basural Municipal.
En cuanto al retiro de ramas, “tenemos un tractor con acoplado que pasa los días sábado. Se llevan a un pozo que está cerca del Molino Argentino y ahí se queman”. Los basurales clandestinos también son un problema: “Hay uno grande en el camino a Manzanares, debajo del puente de la Ruta 6, y otro en el descaso que está en las inmediaciones del cruce de Ruta 192 y 6. Se han limpiado muchas veces pero vuelven a aparecer”, indicaron.
A esto hay que sumarle un depósito de ramas en el acceso por Juan de Dios Filiberto, producto de la posa realizada en el barrio cerrado Las Praderas, denunciado por los vecinos y oportunamente reflejado por este medio. No hay en Open Door acciones que promuevan la separación de residuos en origen o el reciclado.
Torres
Con un panorama similar, en Torres la recolección se hace con “un camión con chofer que manda la Municipalidad, al que se le suman tres empleados de la Delegación. Pasa lunes, miércoles y viernes, y una vez por semana cubre la zona del barrio cerrado Loma Escondida. Los residuos se vuelcan en el Basural Municipal. La frecuencia es buena, salvo en días de lluvia o cuando hay empleados de licencia. Normalmente se evacua la demanda”, indicaron.
Al contar con un mayor número de empleados, la prestación del servicio no es tan onerosa como ocurre en Open Door: “Tenemos 10 empleados de calle, aunque no todos hacen la recolección. De todos modos, siempre queda gente haciendo corte de pasto, barrido o cualquier otra tarea”, valoraron.
Por otra parte, “las ramas se recolectan con el tractor y el remolque de la Delegación, y después se queman en un campo camino a Carlos Keen, alejado del pueblo”. La chatarra “se junta, se acopia en el corralón municipal y cada tanto se la lleva un chatarrero. No hay basurales informales. El problema es que a veces se saca la basura con mucha anticipación y los perros hacen un desastre”, señalaron.
Con relación al reciclado, apuntaron que “en un momento se habló la posibilidad de colocar tachos de diferentes colores para que los vecinos empezaran a reciclar, pero hasta ahora no se llegó a concretar”.
Jáuregui/ Pueblo Nuevo/ Cortínez
En la Delegación más extensa y poblada del distrito el servicio de recolección está a cargo de la contratista Multipropósito, abarcando desde el barrio Loreto hasta El Pinar. “Pasan día por medio, los siete días de la semana, de forma tal que cubra dos o tres veces por semana cada pueblo”, afirmaron desde la Delegación, en tanto aclararon que la tarea no insume “ningún recurso propio”.
Sin embargo, el retiro de ramas y materia verde en general es un desafío por sí mismo, siendo frecuentes los reclamos vecinales: “Intentamos trabajar con un cronograma, pasando un día por cada pueblo, pero no siempre podemos. Ocurre que la lluvia nos complica porque no podemos entrar en el Basural”, sostuvieron. Un parque automotor corto dificulta aún más el trabajo: “Ahora tenemos un camión roto y la tarea se ralentiza. En condiciones normales, podemos tener cerca del 80 por ciento de la zona limpia y en condiciones”, completaron.
El servicio se presta “con un tractor con pala y dos camiones. En Jáuregui y Pueblo Nuevo levantamos ramas y chatarra, que se llevan a la Quema de Luján. En Cortínez levantamos solo ramas con un tractor y un carro, que después las quemamos en un predio cerca de las vías”, apuntaron. En cuanto al resto de la chatarra, “hay dos chicos de Luján que pasan todas las semanas y la levantan. En Cortínez, cuando llama el vecino, nos ponemos de acuerdo para que la saque los días sábado y nosotros la pasamos a buscar”.
Los basurales informales también están a la orden del día: “Hay mucha basura en la calle Las Tipas. Limpiamos y a los pocos días ya está sucia de nuevo. Los vecinos no ayudan y eso contribuye a que se tapen las zanjas en una zona sensible a los anegamientos. Hay otro basural en Estrada y Defensa, donde deja basura la mayoría de la gente del barrio Las Ranitas. Lo limpiamos en conjunto con la estancia La Clarita, pero se vuelve a ensuciar”, indicaron.
También señalaron inconvenientes en la zona ribereña a partir de acciones orientadas a facilitar el escurrimiento del agua en épocas de inundaciones: “Cerca del río los vecinos han podado varios árboles que cayeron sobre el cauce y estamos viendo cómo sacarlos”. Hasta el momento no ha habido ninguna iniciativa vinculada a la separación de residuos y el reciclado.
Olivera
La localidad estuvo recientemente en el ojo de la tormenta por las denuncias realizadas en relación a la existencia de un vertedero ubicado a la orilla del río y utilizado por la propia Delegación. A partir de este hecho, la Comuna ha comenzado a limpiarlo.
La recolección de residuos domiciliarios se realiza “tres veces por semana, con un camión con compactadora y personal de la Municipalidad, sin afectar recursos propios”. La frecuencia, consideraron, “es suficiente, aunque a veces se complica cuando llueve”.
En cuanto al basural denunciado, explicaron que “nosotros teníamos un tractor con acoplado para juntar ramas, pasto y chatarra, y lo tirábamos ahí en el Basural porque no teníamos medios para llevarlo a Luján. No podíamos ir por la Autopista con un tractor y un remolque, por eso desde hace años funcionaba ese Basural. Además, los vecinos particulares aprovechaban y tiraban ahí la basura domiciliaria”, justificaron.
La repartición está a la espera de recursos que le permitan solucionar el problema en forma definitiva: “Ahora no estamos volcando más, y ya se iniciaron gestiones con la Secretaría de Gobierno para que nos manden un camión y podamos llevar todo al Basural de Luján. Si se cumple, podremos manejar bien el tema”, agregaron.
Por otro lado, indicaron que “no hay en el pueblo otros basurales clandestinos”, al tiempo que informaron que no existen iniciativas que promuevan el reciclado. En un momento se habló de comprar una chipeadora para reducir ramas, pero por ahora no se concretó”.
Carlos Keen
En la localidad más pequeña, la recolección tiene lugar “martes, jueves y sábados, con un camión del Taller 1 que viene con personal”. Las ramas se juntan con medios propios: “Tenemos un tractor pero no tenemos trailer, que a veces se le pide a algún vecino. Está el compromiso de la Municipalidad de comprar uno. Cuando no podemos recolectarlas, las ramas se queman en el mismo lugar donde las sacó el vecino”, informaron.
Con respecto a la chatarra, indicaron que “siempre alguien pasa y se lleva las cosas”. En cuanto a los basurales informales, apuntaron que “a veces se forman algunos pequeños, pero los empleados de la Delegación embolsan todo y después se tira o se quema”.
La experiencia de colocar cestos comunitarios -cuyo éxito depende de la colaboración de los vecinos y de una buena frecuencia en la recolección- no fue del todo satisfactoria y desde la repartición local se está revisando la medida: “Se instalaron tachos de basura grandes para que tiraran cinco o seis vecinos, pero se junta mucha basura y se generaba olor y presencia de moscas. Cuando llueve y el camión no puede pasar, se acumula la basura y los perros hacen lo suyo. Después el camión junta solo lo que está embolsado y siempre algo de basura queda. Estamos evaluando retirarlos y que cada vecino tire en su propio canasto”, fundamentaron.
Por último, indicaron que “hay una propuesta de reciclado por parte de la escuela que tenemos que charlar. Ellos quieren separar por un lado lo orgánico y por otro los residuos secos”.
3
las localidades donde el servicio es prestado por la empresa Multipropósito: Jáuregui, Pueblo Nuevo y Cortínez.
2
las localidades donde lo hace la Municipalidad con recursos propios: Olivera y Carlos Keen.
2
las localidades donde lo hace la Municipalidad en conjunto con la Delegación: Open Door y Torres.
0
las iniciativas orientadas a promover la separación de residuos en origen y el reciclaje.
Comentá la nota