Hace dos años que no tienen agua: tampoco soluciones

Son unas 20 familias que viven detrás del Terraplén a la altura del barrio Avellaneda. Hace dos años se secaron las napas. Piden extender la red o llevar agua. Están dispuestos a pagar.
Zulma Saavedra vive en Laprida y calle 4. Es la voz de sus vecinos, unas 20 familias que viven detrás del terraplén y no tienen agua de pozo desde hace dos años.

Han llevado su reclamo a Coopelectric y a distintas áreas de la Municipalidad: no han obtenido nada y se sienten "discriminados". "Hace prácticamente dos años que no tenemos agua. Salía poco, al poner las torres de Coopelectric se secaron las napas del todo", contó Zulma.

Los argumentos en general pasan por los costos de la obra, pero sostienen que el acceso al agua es un derecho y no piensan bajar los brazos hasta obtenerlo.

"Margarita Arregui me dijo ‘para allá no van a tener nunca agua’", comenzó Zulma su exposición en la que contó cómo vive su familia y las familias vecinas, cómo se arreglan para conseguir agua y las respuestas que han escuchado de las autoridades que han consultado desde junio del año pasado.

"La vecina de enfrente tiene dos nenas, una de 3 años y la otra de 7 meses que ahora estuvo re mal, la nena con fiebre. Y el marido salió en la moto a buscar agua a la casa de la madre. Si vos vieras los viajes que ha hecho", señala en uno de los tantos relatos de peripecias de vecinos que no tienen agua. "Yo me vengo a bañar al barrio Bancario, en la casa de mi hija, porque trabajo en el Ceco. Y desde ahí me voy a la quinta. Así todos los días. Pero no puede ser. Yo no sé si no te entienden o no quieren entender: no puede ser que yo no tenga ni un pocillito de agua", reclamó.

La red de agua se construyó desde mediados de 2009 en barrio Nicolás Avellaneda, "si cruzo el terraplén, a siete cuadras de mi casa, está la red", graficó Zulma sin dejar de preguntarse porqué siguen sin el servicio en su sector. Y agregó que en el barrio que está a tres cuadras de su casa, también tienen agua de red desde hace muchos años. Las autoridades se han negado a extender las conexiones desde ambos sectores.

"Se han puesto que no porque es muy caro. Yo hablé con (el gerente de Obras Sanitarias, Lorenzo) Yañez. Todos me estuvieron ayudando. Fui a Desarrollo Social para que me manden un pocero, no me mandaron. La última respuesta fue cuando pedí audiencia con Margarita Arregui. La secretaria me dijo que en una hora me llamaba y al ratito me llamó y me dijo: "No. Dijo que definitivamente agua para allá no". Fuimos con Navarro, que es otro funcionario de Obras Públicas municipal, nos dijo que no", fue resumiendo la vecina sobre las innumerables gestiones realizadas para lograr respuestas.

Discriminación y vergüenza

La sensación de los vecinos es de exclusión, "todos los que estamos ahí nos sentimos discriminados. Por más que intentemos poner bomba, no sale agua. Y te agarra como una impotencia, porque en esta época que estamos... Se habla de miles de enfermedades, y nosotros no podemos echar un balde de agua para limpiar. No podemos ir al baño, a higienizarnos", contó.

"Es una vergüenza que no tengamos agua en esta época. Es una vergüenza que las autoridades no se ocupen de eso. Y si no que nos lleven agua. A mí me prometió la Dirección Social que la Municipalidad me iban a llevar todas las semanas 20 litros de agua, un bidón. Me lo llevaron en diciembre, y después nada", sostuvo Zulma Saavedra.

En la cooperativa les explicaron que la obra es muy cara y les dijeron que los pozos tienen que tener entre 40 y 45 metros de profundidad para acceder a las napas de agua. "Nosotros les dijimos que si nos dan un precio de la obra, nos juntamos las 20 familias y se lo pagamos. No queremos llegar a robar el agua", respondió la vecina, pero igualmente siguen sin el servicio. "El intendente dijo que toda Olavarría iba a tener agua", recordó Zulma.

La viabilidad del pozo está atada a la posibilidad económica de cada familia: Zulma afirmó que hace pocos días un vecino intentó contratar a alguien, pero le cobraban 1.800 pesos y no pudo afrontar el gasto. Y en una oportunidad, fue un ‘pocero’ enviado por la Municipalidad, pero no pudo sacar agua en el sector.

Impotencia

"A esta chica que tiene las dos nenas, de Desarrollo Social le dieron todo el material para agrandar la casa. Y tiene todo en la pieza. ¿Con qué va a construir si no tiene agua? ¿Cómo va a mezclar el material?".

"Junto ropa de toda la semana en la casa de mi hija. Y lo que se seca en el día lo llevo a mi trabajo, ahí me permiten lavar".

"De Coopelectric explicaron que se secaron las napas y que había que hacer pozos muy profundos. Pero ellos dijeron que no podían hacer los pozos porque era muy caro y tampoco traer el agua porque era muy cara. Pero nosotros no pedíamos que nos regalaran, se lo pagábamos. Porque no queremos llegar a tener que engancharnos el agua. Eso no es normal".

"El domingo cuando salí de trabajar me llené cinco botellas de 2,5 litros. Todavía tengo una. Y tengo un bidón de esos que me daba la Municipalidad, lo llené en barrio Bancario y me lo traje. Pero eso me lo tomo, ¿qué le tiro al inodoro? ¿qué haces si querés ir al baño de noche? Y así vienen las pestes".

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