Hace 15 años, concejales proponían crear el refugio

La concentración en Plaza San Martín y posterior marcha por las calles céntricas del pasado miércoles en el marco de la jornada nacional titulada ‘Ni una menos’, dejó tela para cortar. Y en el recorrido final quedaron máculas, como las pintadas en el palacio de tribunales y en la sede del Concejo Deliberante de General Pico. 

En este último caso, ayer por la mañana, obreros municipales se encargaron de repintar el muro sobre calle 13 donde algún integrante de la columna decidió imprimir la leyenda ‘Refugio ya’, en prolijo graffiti. Fue cuando las militantes feministas reclamaron la creación inmediata de un refugio para mujeres víctimas de violencia machista.

La leyenda, así, apareció contundente, porque se dejaba explícito el entendimiento grupal de un supuesto “desinterés” de los funcionarios del Estado y le reclamaron al intendente Juan José Rainone tener los mismos derechos que los perros, a quienes se les piensa construir un nuevo refugio, además del existente en la zona del Carlos Berg. “Queremos agradecer al intendente, que asignó una partida presupuestaria para construir la canilera, respondiendo a una larga lucha de los compañeros y compañeras que pelean por los canes. Nosotras las mujeres queremos tener los mismos derechos que los perros”, reclamaron con ironía, las integrantes de Guapabanda.

Recordaron también que las víctimas de violencia machista “cada vez son más y si no se van de sus casas (las mujeres) es porque no quieren dejar sus hijos y todos sabemos las dificultades económicas que hay. Y así terminan nuestras compañeras, en las manos de alguien que las mata o que las hiere y les deja secuelas graves para toda su vida”.

Quizás la actual gestión comunal, o la que venga a partir de diciembre, concrete el sueño acunado por las movilizadas, pero no hay que hacerse demasiadas ilusiones porque ayer este medio pudo acceder a un proyecto pensado y presentado por el bloque de la UCR-FrePam en el año… 2000, que proponía -en su articulado número 4- la “creación de residencias provisorias para que la mujer maltratada, pueda refugiarse ante la situación adversa”.

Historia

Quien acercó la prueba documental a este medio, ayer, fue la exconcejal Didí Balsa de Matilla, integrante del bloque radical donde emergió la idea. “El proyecto fue presentado en marco del año 2000, y por esos días se hablaba de violencia familiar, no de violencia de género como ahora, pero la temática era muy similar”, recordó Didí. El proyecto fue realmente premonitorio, y si no hubiera sido por la aclaración de la exedil cualquiera podría pensar que fue escrito en la actualidad. “Este tema es una reiteración histórica, y aqueja según los patrones culturales en mayor o menor medida a la mujer, eje sobre el cual gira la vida familiar, y por ende se extiende a todo su entorno”, señala el documento.

“Que esta forma de violencia (contra la mujer) tiene su origen en la generalizada concepción cultural, con determinadas relaciones jerárquicas entre varones y mujeres. El maltrato y los abusos se ejecutan de distintas maneras físicas, psicológicas, emocionales, sexuales y también se da el abandono físico, afectivo y económico”, señalaba el proyecto, confirmando una realidad que comenzaba a aflorar en la sociedad. “La mujer que hace la denuncia pertinente es una mala esposa o una mala madre”, señalaba el proyecto al hablar de los preconceptos existentes, ya en el 2000.

Por eso, los ediles proponían al Departamento Ejecutivo Municipal “realizar campañas, programas barriales y talleres con los objetivos de detectar casos de violencia contra la mujer, educar y despertar conciencia sobre estos actos, instruir a la víctima sobre sus derechos e informar al victimario sobre su situación y su presunta penalidad ante la violación de los derechos humanos”, además de la creación “de una línea telefónica gratuita para recibir denuncias y pedidos de ayuda, de acceso inmediato en dependencia policial; crear un equipo interdisciplinario para que atiendan cada caso denunciada y crear residencias provisorias para que la mujer maltratada, pueda refugiarse ante la situación adversa”.

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