Pasos agigantados dieron efectivos de la Policía de la Provincia de Salta al determinar los presuntos asesinos del cambista jujeño Marcos Antonio Ortega, y que se encontrarían en jurisdicción de nuestra provincia.
En el expediente 49758/13 caratulado como “NN por el delito de homicidio calificado en perjuicio de Ortega Marcos Antonio”, el juez ordenó tareas de pesquisas y peritaciones que fueron efectuadas por la Brigada de Investigaciones de la Policía de Salta, trabajo que permitió identificar a los autores del homicidio de Ortega.
Ortega,quien se dedicaba al cambio de dinero en la zona de la Peatonal Belgrano de esta ciudad, fue ultimado el 31 de marzo pasado de tres disparos en la cabeza y fue encontrado por personal de Gendarmería Nacional. Al lugar fue trasladado en un auto Audi A3 color oscuro.
Este vehículo, según se determinó al momento de identificarlo, se encontraba con pedido de secuestro en una causa por robo calificado en la Provincia de Buenos Aires. El automóvil fue quemado por los homicidas en una clara intención de no dejar rastro que permitiera su posterior individualización.
Familiares habían denunciado que al momento de su desaparición vestía una camisa blanca, de mangas largas; un pantalón de jeans, de color oscuro; y calzaba un par de zapatos mocasines negros y tenía un bolso mediano de color negro con rojo con el logo del club River Plate. Estos datos habrían facilitado la rápida identificación del cadáver.
El juez Arancibia designó una comisión policial especial para que se traslade a Jujuy y allí, con la colaboración del Juez de Garantías interviniente, se proceda a la detención de los responsables para que posteriormente se los traslade para ser juzgados de acuerdo a las leyes de la provincia de Salta.
Para el giro que tomó la causa, fue fundamental el testimonio de dos personas que declararon como testigos de identidad reservada, quienes aportaron elementos que fueron significativos para la investigación judicial.
Los informes médicos revelaron que Ortega estaba sentado cuando recibió los disparos y que no se defendió ni intentó forcejear con sus agresores. No tenía marcas en sus muñecas que hicieran presumir que se encontraba atado.
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