“Empezamos con una nueva pista”, dijo la fiscal Vanina Lisazo a La Verdad, quien aseguró que el autor tendría “experiencia” previa. El crimen ocurrió el 29 de septiembre del 2013, en Villa Belgrano.
Sobre el final de la extensa entrevista que La Verdad le realizó a la fiscal Vanina Lisazo, por su participación en la captura del estrangulador de Junín, reveló que a pesar de parecer que la investigación por el crimen de Sara Bocassi estaba en punto muerto, esta semana se empezaría a sondear nuevos indicios que le darían un giro al caso. “Ya lo voy a agarrar, va a cometer un error”, dijo enigmática la funcionaria.
“Empezamos con una pista nueva”, reveló la fiscal del caso, quien lo ve como una deuda, no solo con la sociedad, sino también con el hijo de la jubilada de 79 años. “Agotamos todas las posibilidades, del barrio, cercanía, cámara, todo fue investigado”, señaló Lisazo.
Para la fiscal el autor del crimen es alguien con experiencia, “no estamos hablando de un serial, pero si de alguien que seguramente es habitué a estos hechos, por lo menos de robo. Pero algún día va a cometer un error y va a caer. Se lo prometí al hijo de Sarita, es una mochila que cargo”, señaló.
El dato no es menor, ya agotadas las posibilidades de que sea alguien del entorno de la mujer (se pensó que el asesinato fue porque Sara reconoció a los autores), los nuevos lineamientos giran en un hampón con experiencia en robos, por eso señaló cautelosa que no se trata de otro serial, sino de alguien con prontuario criminal.
El crimen de Sara
Sara Bocassi tenía previsto viajar en una excursión a la Fiesta de la Flor, en Escobar, para lo cual a las 7 arribó una combi. El chofer tocó bocina frente al domicilio de Pasteur y Quintana, y al no recibir respuesta se dirigió a la casa de una nieta, que vive contigua al kiosco propiedad de la víctima, ubicado sobre Quintana, quien la halló sin vida sobre la cama de una de las habitaciones, mostrando signos de violencia. El dormitorio estaba revuelto.
Para entrar a la vivienda, los asesinos levantaron la cortina metálica del local e ingresaron por una ventanita que era utilizada para atender a los clientes. Huyeron por la puerta principal, que fue encontrada abierta.
“Al kiosco venía a comprar no sólo gente del barrio sino de otros sectores, muchos jóvenes”, habían dicho los vecinos, quienes hicieron referencia a una plazoleta ubicada frente a la escena del crimen, donde en más de una oportunidad la policía realizó operativos por denuncias de personas en actitudes sospechosas relacionada con el consumo de estupefacientes.
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