Ayer se concretó una reunión para definir de qué manera se puede regularizar el servicio. Por lo pronto, se contrataron 3 camiones cisternas más.
Así lo confirmaron fuentes ligadas a la empresa distribuidora, que trata de solucionar el ya crónico problema que tienen con los barrios del oeste de la ciudad para abastecerlos como corresponde.
Por lo pronto, señalaron los voceros consultados, se contratarán 3 camiones cisterna más que se agregarán a la flota de 12 que ya tiene en funciones la empresa, para repartir el agua a las zonas más afectadas.
Si bien añadir más vehículos para repartir el líquido casa por casa no constituye una buena señal para esperar una mejoría en el servicio, se indicó que se está tomando como previsión para atender la demanda de la gente que lo solicita, no solo del sector oeste de la ciudad.
Al margen, las acciones que se evaluaban en la empresa es la de modificar el sistema de circulación del agua potable cerrando o abriendo algunas válvulas de la distribución, lo que permitiría mejorar la presión hacia los barrios más críticos.
La zona afectada es siempre la misma: desde avenida Felipe Figueroa hacia el oeste y desde la esquina de esa arteria con avenida Ocampo hacia el norte y sur. En una recorrida que hizo este diario, la gente aseguró que a veces le cortan el suministro durante más de 7 horas, y que a veces sufren dos o tres cortes por día.
Cuando tienen un poco de agua, la presión es tan escasa que no alcanza para subir al tanque de reserva. En algunos barrios, incluso, tuvieron que esperar hasta dos días para tener agua con normalidad.
Los problemas este año son más acuciantes que el año pasado, pese a que habría una mejor disponibilidad en volumen de agua.
Sin embargo, como el mismo presidente del directorio de Aguas de Catamarca, Alejandro Venturini, lo admitió en una entrevista publicada días atrás en este diario, lo que aún sigue siendo precario es el sistema de cisternas o de almacenamiento del agua disponible para utilizar en los momentos en los que la presión de las cañerías es insuficiente.
Poco caudal del río, el dique casi vacío
Aunque se trata de barrios residenciales y con casas que tienen, estructuralmente, mejores construcciones que otras ubicadas en otros puntos de la Capital provincial, los barrios del oeste dependen más de las lluvias y de las previsiones de infraestructura de agua potable, que los vecinos que viven en barrios más populares de la ciudad.
Ocurre que el servicio depende del "agua cruda" sin potabilizar que ingrese por el río El Tala, o de lo que pueda extraerse de las reservas de El Jumeal. Como se sabe, el embalse está casi vacío, y el río tiene un nivel muy bajo, por lo que gran parte del caudal se distribuye en los barrios que se construyeron recientemente por la ruta Provincial Nº 4, a la altura de la planta potabilizadora de La Brea.
Así, las Plantas Nº 1 y Nº 2, dependen del rebombeo de agua que se realice desde pozos muy lejanos, instalados cerca del Hotel Sussex, para que lleguen hasta las viviendas.
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