Marcelo Mallo organizó a los barras en un grupo autodenominado "Hinchadas unidas argentinas". "El Gobierno no va a pagar un peso", dice. Mundial y política.
Pasadas las dos de la tarde de ese miércoles 18, los líderes de once barras de equipos argentinos van entrando a la oficina por la puerta de servicio, y pasan –irónicamente– por delante de un cuadro de Mahatma Ghandi hasta llegar a la mesa de reuniones donde los espera Mallo. La cumbre de este nuevo grupo autodenominado "Hinchadas Unidas Argentinas" estaba por comenzar. Esta nueva agrupación se creó, en un principio, con el fin de conseguir la ayuda económica para viajar al Mundial, aunque rápidamente fue ampliando su propósito. Hoy ya están pensando en la creación de un aparato político independiente, que apoyará al mejor postor y que hasta planea ofrecer publicidad en las tribunas. Sería, ni más ni menos, que blanquear el maridaje entre los barras y la política. Un negocio redondo.
Hace un año, una ONG había intentado agrupar a los barras de los distintos clubes, sin demasiado éxito. Sin embargo, esa idea quedó en la cabeza de Pablo Álvarez, más conocido como "Bebote", líder de la barra de Independiente y con fuertes vínculos con Pablo Moyano, hijo del camionero Hugo. "Bebote", quien para muchos es el más inteligente de los barras argentinos, logró transmitir su idea a Mallo. Este dirigente quilmeño de Compromiso K, enseguida vio el negocio y se puso a trabajar en el tema.




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