César Rodríguez se abstuvo de declarar. Fue imputado por el delito de doble homicidio agravado por alevosía.
Las muertes de Flores y Santos, se produjeron casi instantáneamente el sábado pasado al medio día, luego de que estallara un artefacto explosivo que fue colocado sobre un vehículo que estaba estacionado en el garaje de la vivienda de la mujer, en la cabecera departamental santamariana. Tras realizar las primeras averiguaciones y atentos a que habrían existido denuncias contra Rodríguez por parte de la víctima, ya que éste la habría amenazado en otras oportunidades por negarse a que mantenga una relación de pareja con su hija adolescente, los investigadores ordenaron su detención de inmediato.
Según señaló Acosta, “muchas de las cosas que se dijeron no son ciertas”. Así, la mujer explicó que no existiría forma de comprobar que su defendido haya estado en el lugar donde sucedieron los hechos y que tampoco se habrían ordenado allanamientos en los domicilios ni del padre de Rodríguez ni en el del acusado. También aseguró que el joven solo es chofer de la mina Farallón Negro y que “nunca trabajó en el área de explosivos, como se dijo”.
La letrada explicó que recién hoy tendría acceso a las copias del expediente, pero que, mientras tanto, se habría podido saber que como únicas pruebas contra su pupilo la justicia maneja “solo tres testimonios. El de la menor que fue novia de Rodríguez, un vecino y una prima de la adolescente”.
“Ahora tenemos que comenzar a aportar pruebas nosotros”, explicó Acosta.
En tanto, el acusado continuará detenido en la comisaría departamental hasta que se concluya con la audiencia de control de detención y se determine qué pasará con su situación procesal.

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