Lamentó que Brizuela del Moral haya interpretado su ausencia en la sesión como una traición.
Guzmán no se hizo cargo de las declaraciones de Brizuela del Moral, quien, en la reunión del sector renovador, previa a la Convención, había lamentado las "altas traiciones al FCS". "Si es que se ha referido a mí, yo no puedo decir nada; siempre he sido una persona que guarda la cordura y la tolerancia y por el señor Gobernador tengo un gran respeto".
Admitió que tiempo atrás le había manifestado al Gobernador que votaría con el FCS, pero remarcó que las circunstancias cambiaron en la relación con el bloque. "Cuando hablamos con el Gobernador todo estaba bien, pero también le dije que estaba muy molesto con algunas personas del FCS". Las sospechas vertidas desde el mismo oficialismo acerca de la "conveniencia" de su indisposición de salud, terminaron de deteriorar su relación con el bloque.
"Me podrán decir lo que quieran pero yo no me considero un traidor. Hablar de traición corre por cuenta de quien lo dice. Yo tengo un problema de salud. Lo mío no es un juego, éste es mi cuarto stend", dijo en alusión a su salud que lo obligó a ser intervenido quirúrgicamente y sacar licencia en la Cámara.
Consideró que todas las pintadas y declaraciones en su contra constituyen "un salvajismo político" del que no se considera merecedor, y pidió "ser respetado" en sus "pensamientos y decisiones".
Su ausencia, por prescripción médica, en la sesión del miércoles, permitió que el interbloque retuviera la conducción en Diputados.
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