El día de ayer y en cumplimiento de la ordenanza Nº 10707, las banderas situadas en los edificios municipales y en las plazas de la ciudad se izaron a media asta, en señal de duelo, homenajeando a los caídos en la guerra de las islas Malvinas.
RP.- El 14 de junio se firmó el acta de cese de fuego en Malvinas y, sabiendo que usted fue veterano de guerra, nos gustaría que nos cuente cómo se vivió ese momento en las islas.
Yo en ese momento estaba en el hospital porque fui herido en el combate de Monte Longdon, allí fue donde le ocasionamos la mayor cantidad de bajas a los ingleses. Tenía una herida muy profunda en el hombro izquierdo, producto de un impacto de bala que me perforó. Eso hizo que hoy tenga una pequeña discapacidad, no tengo sensibilidad en algunas partes del brazo y de la mano. Afortunadamente no fue grave. Yo no estaba en el continente, porque me tuvieron que trasladar y lo vivimos con mucha tristeza.
Aunque cuando salimos de las islas nosotros ya sabíamos que ya no había nada que hacer. Nosotros estuvimos padeciendo el contraataque de Monte Longdon con el regimiento 7, que fue el regimiento que tuvo más bajas en la guerra. Y la verdad que teníamos una tristeza terrible y es un dolor en el pecho que al día de hoy seguimos manteniendo.
Hemos sufrido mucho cuando llegamos, en mi caso no solo perdí amigos, sino que perdí a mi tío paterno y realmente la guerra nos tocó mucho. Vivimos durante muchos años un ocultamiento, mentiras. Nos fuimos a las islas con un montón de banderas flameando y cuando volvimos era una oscuridad total. Yo creo que en un momento, ese círculo de flagelo se va a terminar, estoy convencido de que los veteranos dejarán de suicidarse al no ser reconocidos.
RP.- ¿Qué opinión le merece el reclamo que sostienen algunos ex combatientes respecto de las pensiones honoríficas?
Mirá, yo tengo una opinión formada y ahí tenemos que ser muy respetuosos porque hoy estamos hablando de los caídos, los 649 compañeros que quedaron cuidando las islas no se merecen semejantes problemas.
Yo justifico que reclamen. Por otro lado, me parece válido. Se legislará, después se aprobara. Porque al igual que no se puede ser casi médico, casi padre, casi hermano, uno es todo o no es nada, a que uno no puede ser casi soldado o casi veterano. O es veterano o no es veterano, y yo creo que los que se merecen el beneficio son los que con 19 años fuimos a dar todo por nuestras queridas Malvinas. Eso está más que claro.
mo político voy a seguir trabajando para todos los veteranos y para todos los ciudadanos. Aquellos veteranos que tengan proyectos van a contar con mi apoyo. Nosotros somos una familia, podemos tener distintos puntos de vista con relación a algunos temas, pero, en realidad, cuando se habla de los 649 muertos, ahí todos tenemos una sola opinión.
Yo me refería en el punto anterior a estas personas que quieren ser veteranos, los que somos vivimos durante muchos años debajo de las alfombras. Por eso tenemos 450 suicidios y un montón de enfermedades, que creo que todavía la sociedad no lo sabe y falta todavía una reivindicación un poco más profunda de lo que fue la gesta, cosas que todavía no se saben. Investigar si hubo estaqueados -que de hecho se está haciendo- y así poder ponerle punto final a este tema.
RP.- Yendo un poco al rol del gobierno nacional, ¿cómo ve la postura que ha tomado la presidenta con respecto a seguir reclamado los derechos de Malvinas?
La verdad que fue muy importante el reconocimiento que en su momento hizo Néstor Kirchner con los veteranos. Fue el primer presidente que trabajó con seriedad sobre el tema y actualmente Cristina está trabajando a pleno para tratar de impedir cualquier intromisión de los ingleses en la islas o en sus alrededores.
Los veteranos en general nos sentimos respaldados, faltan algunas cositas que con el tiempo las vamos a solucionar.
Yo tuve la oportunidad de estar con la presidenta en el 2009, cuando llevamos la virgen de Luján al cementerio de Darwin, hablamos con ella y se nota a la legua que está realmente comprometida con la causa. Primero porque en el sur se ha vivido de una manera muy distinta a la que se vivió acá, en Buenos Aires.
Acá no se habla de reconocimiento, de medallas, de dinero, se hablaba de poder trabajar la recuperación de las islas diplomáticamente, hablar constantemente de las islas.
A los nuestros, cada vez que ven a un funcionario hablar sobre las islas, yo los miro y se les llena los ojos de lágrimas, porque es una satisfacción que tienen, porque ya saben que nosotros dimos mucho, dimos parte de nuestra juventud. Muchos volvimos heridos, con grandes problemas de discapacidad.
Entonces, que un funcionario de ese nivel diga que se van a luchar y van a seguir siendo recuperadas, es un honor.
RP.- Cómo político, ¿qué análisis puede hacer de las políticas que ha tomado el gobierno argentino en aquel momento?
En principio te digo, por haber estado en Malvinas, que la guerra es la peor plaga de la humanidad. Ninguna persona tiene que sufrir semejantes atrocidad, errores principales ha habido. Nosotros no teníamos que haber ido a combatir, porque todavía teníamos un margen de tiempo para la negociación, nosotros podíamos haber ido y marcar un antecedente.
Eso era lo que se tendría que haber hecho el 2 de abril, sin ocasionar bajas en ninguno de los dos países y después seguir negociando. Pero acá lo que se quiso hacer fue mantener el poder político que tenía la junta militar y yo creo que la pérdida de Malvinas sirvió para que hoy nosotros tengamos un país en democracia.

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