Guillermo y Kate tendrán que esperar para la luna de miel

LONDRES.- Primero fueron los ocho años de noviazgo; ahora es la luna de miel. Ni siquiera transformada en duquesa de Cambridge ha logrado Catherine Middleton sacarse el sambenito de ser "Waity Kaitie", es decir, Kate, la chica siempre a la espera.
Un vocero del Palacio de St. James, la residencia oficial del príncipe Guillermo, confirmó que el viaje de novios de la pareja real fue pospuesto por razones no dadas a conocer. Algunos estiman que podría haber sido por temor a un atentado. Los medios habían mencionado Jordania como el país elegido para el descanso, y la situación imperante en Medio Oriente habría dado motivos para la inquietud.

Lo cierto es que el segundo en la línea de sucesión al trono regresará mañana a su puesto de trabajo como piloto de helicópteros de rescate de la Real Fuerza Aérea en Anglesey, Gales. Y que ha dado órdenes de que bajo ningún concepto se revele cuándo y adónde viajarán de luna de miel.

El muro de silencio instalado a su alrededor parece estar funcionando bien, porque ayer la prensa ni siquiera sabía adónde había pasado el fin de semana la pareja real. Lo único que se dijo oficialmente es que, siguiendo una tradición instaurada por la reina madre en 1923, el ramo de novias real se encuentra ahora sobre la tumba del soldado desconocido en la abadía de Westminster. Pero no se precisó si la duquesa regresó al escenario para depositarlo personalmente.

Así, los medios no tuvieron otra cosa que hacer que concentrar su atención en la fiesta privada que siguió a la boda, organizada en el Palacio de Buckingham por la hermana menor de Kate, Philippa "Pippa" Middleton.

Según The Sunday Times, Guillermo dijo en un emotivo discurso pronunciado ante unos 300 invitados que Kate es su "rock" (peñón), es decir, el gran sostén de su vida.

Millie Pilkington, la fotógrafa privada de la pareja, que estaba allí, describió a los recién casados como "vibrando con alegría" y sostuvo que el ambiente de la fiesta había sido "absolutamente extraordinario".

El padre de la novia, Michael Middleton, habría agradecido a la familia real por la bienvenida dada a su burgués "clan", al mismo tiempo que hizo referencia, con humor, al polémico incidente en el cual Guillermo aterrizó su helicóptero Chinook en la mansión de los Middleton en la villa de Bucklebury.

"Me di cuenta de que las cosas iban en serio cuando me encontré con un helicóptero en el jardín. Yo me dije entonces: «Dios mío, a este chico realmente le debe de gustar mi hija»", habría dicho el feliz suegro.

El príncipe Carlos habría dicho que considera a Kate "la hija que nunca tuve" y que la familia real debe sentirse "afortunada" por tenerla ahora en su seno. En los tabloides se afirmó que a la hora de bailar los recién casados hicieron una improvisada recreación de "You're The One That I Want", la sexy escena del clásico musical Grease .

Se afirma que el príncipe Harry leyó su discurso de padrino parado sobre una mesa, con un sombrero fez de Marruecos. Según The News Of The World, el príncipe dijo en tono de broma que le daba lástima que Kate tuviera que casarse con un hombre que está perdiendo el cabello y que no es tan buen mozo como él, además de no ser pelirrojo.

"Guillermo no tenía nada de romántico antes de conocer a Kate, así que yo supe que la cosa iba en serio cuando lo empecé a ver mandando besos por el celular y a escucharlo en conversaciones en las que Kate era «baby» y él se dejaba llamar «Billy»", habría dicho Harry.

Fotografías tomadas a la salida del palacio, a las 3 de la mañana, mostraban a Harry subido a un ómnibus y liderando -micrófono en mano y camisa desabrochada- a un grupo reducido de invitados camino al hotel Goring, donde los festejos continuaron hasta la madrugada. En la comitiva estaban las princesas Beatriz y Eugenia (hijas de Sarah Ferguson, que fue excluida de la lista de invitados), Pippa Middleton y la novia de Harry, la rubia originaria de Zimbabwe Chelsy Davy.

La cuenta que pagaron los Middleton

La boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton les costó a los padres de la novia, Michael y Carole Middleton, alrededor de un cuarto de millón de libras (unos 418.000 dólares), según reveló el Mail on Sunday. Sólo el hotel Goring, que alquilaron por dos días, costó hasta 100.000 libras. Los vestidos de las mujeres aumentaron la cuenta: el de Kate costó 40.000 libras; el de su hermana Pippa, 20.000, y el de la madre, Carole, alrededor de 10.000, además de los trajes del padre de la novia y su hermano, James. A ello se añaden 25.000 libras para las dos fiestas que ofrecieron los Middleton en el hotel, a los que se sumarían 10.000 libras que pagaron de los festejos en el palacio (DPA).

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