Los líderes religiosos temen que un triunfo del empresario Sebastián Piñera ponga fin al Estado laico. La jugada electoral revela la lucha que los obispos evangélicos mantienen con los grupos católicos ultraortodoxos afines a la derecha como el Opus Dei.
En noviembre pasado, el mismo Soto había advertido que llamarían a anular el voto en la primera vuelta electoral para repudiar las señales que los candidatos habían enviado a la comunidad homosexual. Sin embargo, ante la convicción de que Piñera está cada vez más cerca de La Moneda, los pastores han priorizado su disputa con la derecha eclesiástica. Los evangélicos deben a la presidencia de Frei (1994-2000) la Ley de Cultos, que igualó los derechos de todas las iglesias, y temen que el fin de la Concertación atente contra "los avances que hemos logrado en estos 20 años", según dijo Soto.
Para Frei, en tanto, el gesto de las congregaciones tiene gran trascendencia política. Tanta que diversos analistas opinaron que podría alterar incluso el resultado de la segunda vuelta, hoy favorable a Piñera.
Se trata, en todo caso, de una cuestión de matemática pura. Todos los sondeos indican que quien gane el ballottage en Chile lo hará con unos 4 millones de votos. La Iglesia evangélica representa a entre el 20 y el 25% de la población chilena y muchos de sus miembros son disciplinados seguidores de sus líderes. Se estima que de los 3 millones de evangélicos que hay en el país, 1,3 millones están inscriptos en los registros electorales y pueden votar.
Frei agradeció ayer el respaldo evangélico y prometió ampliar la presencia de pastores en hospitales, cárceles y capellanías militares. "Vamos a desarrollar todos los esfuerzos necesarios para darle a la Iglesia evangélica su dimensión real, lo cual se logrará a través de la participación de la sociedad", dijo el democristiano.
La situación coincide con un despliegue del gobierno en favor de Frei, a través de millonarios anuncios de inversiones fiscales, como denunció la derecha. El ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, comprometió inversiones en aeropuertos, carreteras y estadios en todo el país. Y la propia Bachelet, que ha mantenido distancia de la campaña oficialista, anunció además la construcción de un hospital de 60 mil metros cuadrados en la comuna de Maipú, la más poblada del país.
Desde la derecha, que guardó silencio ante el apoyo evangélico a Frei, aparecieron voces contra la actitud del gobierno de Bachelet. "El gobierno está dejando de gobernar conforme a los intereses del país y lo está haciendo conforme a los intereses de la candidatura de Eduardo Frei", acusó el senador Juan Antonio Coloma, de la Unión Demócrata Independiente (UDI).
Lo cierto es que el nuevo escenario parece estrechar la lucha electoral, en la cual hasta ahora asomaba con una ventaja no decisiva Piñera, quien llevaría a la derecha chilena a su primer triunfo presidencial en 52 años.
Un precio demasiado alto para TatanCard
MasterCard evalúa "potenciales acciones" contra el uso de su eslogan "No tiene precio" en la campaña televisiva del candidato chileno Eduardo Frei. El oficialismo puso al aire el lunes una parodia del mensaje de la compañía norteamericana que remató con "Hay cosas que el dinero no puede comprar, para todo lo demás, use TatanCard". Hizo alusión así al negocio de las tarjetas de crédito que el opositor Sebastián Piñera introdujo en Chile en los 80, unido al apodo de "Tatán" que el conservador recibe en su círculo íntimo.



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