Inmerso en una cruenta guerra civil, Costa de Marfil se debatió ayer en otra jornada de violencia, con crudos combates en Abidjan entre las fuerzas leales al presidente saliente, Laurent Gbagbo, y los seguidores del mandatario electo en los últimos comicios, Alassane Ouattara. Según la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), “hubo más de 800 ejecuciones” desde noviembre pasado en la ciudad de Duekoue, en el centro oeste del país, aumentando aún más la cifra de víctimas fatales desde que se inició el conflicto. “La FIDH confirma que fueron masacrados tras el segundo turno de los comicios presidenciales”, afirmó la institución en un comunicado.
Por su parte, los seguidores de Ouattara controlaban ya gran parte del país y continuaban con el objetivo de hacer cumplir el resultado electoral de hace cuatro meses, desconocido por Gbagbo y avalado por la comunidad internacional.
En tanto, cuatro cascos azules de la Misión de la ONU en Costa de Marfil (Onuci) fueron “gravemente heridos” en Abidjan por militares fieles a Gbagbo. “Una patrulla de Onuci de escolta en una caravana fue el objetivo de las fuerzas especiales de Laurent Gbagbo, mientras estaba cumpliendo una misión humanitaria”, informó un vocero de la organización.
Desde París, la presidencia francesa invitó “solemnemente a las partes en ese país africano a dar prueba de la más grande moderación y cesar el conflicto”.
Comentá la nota