No hay límites de propaganda político partidaria en la vía pública y si la hubiese, al menos, no se hace cumplir. Es en ese marco que se tornan cada vez más comunes en los años electorales, situaciones como la que se pudieron observar ayer y que generan rispideces entre quienes reclaman una “campaña limpia”, en todos los sentidos, y aquellos que se disponen a seguir una línea contraria escudados en el anonimato.
Así lo consideraron algunos de los precandidatos que ya han oficializado su carrera a las generales de octubre y que, en ese contexto han colocado afiches en la vía pública, de cara a internas partidarias o las primarias de agosto.
Algunos se sintieron afectados ayer al notar que sus rostros fueron obstruidos por otros afiches, todos ellos correspondientes al partido vecinalista que lidera el intendente Osvaldo Cáffaro, Nuevo Zárate.
Los rostros de Leandro Matilla, Sergio Berni y Leonardo Lignazzi, precandidatos de extracción peronista, opositores a la actual administración municipal, amanecieron tapados por panfletos de menor proporción con la inscripción “Nuevo Zárate 2011”.
Militantes de Leandro Matilla consultados por este medio lamentaron este tipo de hechos y calificaron las pintadas como “una provocación” innecesaria.
Por su parte, Lignazzi, expresó en una red social que “me quieren callar”. A su cometario, le siguieron una lluvia de respuestas a favor, incluso de otros candidatos de distinto color político, que convocan a mantener una campaña democrática.
Desde el partido caffarista no hicieron alusión al tema.
Cabe mencionar que el año electoral comenzó con agresivas pintadas en frente de casas y establecimientos públicos como escuelas y una clínica. En febrero, en varios frentes de edificios de la ciudad aparecieron consignas contrarias al intendente Osvaldo Cáffaro con fuertes acusaciones e imputaciones.
Los “intelectuales” y “hacedores” de tales consignas que pintaron frentes de escuelas con aerosol de colores, lo hicieron impunemente con total agresividad no solo hacia quien iban dirigidos los insultos sino para los propietarios de los edificios públicos o privados que pretenden conservar limpios sus frentes.
¿Habrá un límite o habrá que esperar que este tipo de prácticas sean cotidianas de acá a octubre?


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