Guardias: cada vez más ingresos por ataques violentos

En el Municipal, durante el mes de agosto, día por medio llegó un paciente con herida de arma blanca o de fuego. En el Penna, este tipo de lesiones "es cosa de todos los días". * El incremento de la delincuencia es clave, aunque la agresividad está instalada en la calle, advirtieron los jefes de los servicios de emergencias.
Un significativo incremento de casos de pacientes heridos con armas blancas o de fuego se registra en las guardias de emergencias de los hospitales públicos de nuestra ciudad.

En el caso del Municipal, la mayor incidencia se observa justamente este año, teniendo en cuenta que de enero a esta parte se atendieron 94 casos de agresividad, apenas 23 menos que durante 2012.

"El año pasado se llegó a 117 personas heridas en estas circunstancias, mientras que hoy, a cuatro meses de finalizar el año, casi hemos llegado a esa cifra", apuntó el doctor Nicolás Muñoz Cruzado, instructor de la residencia en emergencias de ese sanatorio.

En ese sentido, sostuvo que los datos comparativos más relevantes surgieron en agosto, cuando se duplicaron los pacientes heridos con arma blanca o de fuego, respecto del mismo mes de 2012.

"Atendimos 14 personas en esa situación, el doble que en agosto del año anterior. Por lo tanto, durante el mes pasado, día por medio ingresaron pacientes lesionados por esa causa", dedujo.

"Claramente estamos viendo mucha más agresividad en la guardia. La violencia física es moneda corriente", sostuvo, para aclarar que sucede independientemente de días y horarios.

Muñoz Cruzado no adjudicó necesariamente esta estadística al alcoholismo o al consumo de estupefacientes. "Se puede dar, como no", dijo.

Añadió que las lesiones en los miembros superiores e inferiores son frecuentes, así como también en el tronco y advirtió que si la herida es penetrante el paciente entra en estado crítico.

La doctora Graciela Rodríguez, jefa del área de emergencias del Hospital Penna --sanatorio que recibe una vasta cantidad de pacientes de la ciudad y la zona-- aseguró a "La Nueva Provincia" que el ingreso de personas que sufrieron o generaron una situación de violencia "es cosa de todos los días".

"No puedo brindar una estadística, pero es algo frecuente, de todos los días. Más allá del aumento de la delincuencia la agresividad está instalada en todas partes, en la calle, en un boliche y hasta en las denominadas previas", ejemplificó.

"Siempre hemos visto estos casos, pero es cierto que han aumentado, que se observan mucho más que otros años", aseveró.

"Cortes y heridas en rostro, cuello, brazos, tórax y abdomen son cuestiones frecuentes. La gravedad depende de cada caso, desde la limpieza y sutura en uno de escasa trascendencia a la necesidad de realizar una cirugía si se trata de un balazo", concluyó.

Problema polifacético. Los registros estadísticos oficiales manifiestan que los delitos que con mayor frecuencia cometen los jóvenes guardan relación con los asaltos, robos a mano armada, consumo de alcohol y de drogas.

Así lo manifestó la licenciada en Psicología Mirta Casas, quien brindó una serie de sugerencias frente a este contexto de delincuencia y violencia.

"Primeramente deberíamos hablar de medidas preventivas, es decir, como herramientas básicas para la reducción sostenida de la delincuencia, la violencia y la inseguridad", apuntó.

Añadió otras relacionadas con un "diseño urbano más seguro", así como también fomentar la responsabilidad y conciencia de la comunidad; capacitación y creación de empleos para los jóvenes de zonas más carenciadas", mencionó.

"Aunque, en realidad, no menos importante es la oportunidad de canalizar la angustia, frustración y otros aspectos negativos que llevan a consumir en forma desmedida para lograr un bienestar ficticio que sólo propicia la desesperación por dañar", explicó.

Los criterios preventivos, indicó, deberían incluir la participación de municipalidades, policía, Justicia, Servicios Sociales y de Salud, de Vivienda y organizaciones comunitarias, entre otras.

Manifestó Casas que la violencia es un problema polifacético para el que no existe una solución sencilla o única, por lo tanto es necesario actuar simultáneamente en varios niveles y en múltiples sectores de la sociedad para prevenirla.

"Por ejemplo, influir en las relaciones personales más cercanas y trabajar para crear entornos familiares saludables, así como brindar ayuda profesional y apoyo a familias disfuncionales", dijo, para afirmar que se debería crear, aplicar y supervisar un plan nacional de acción para prevenir la violencia.

Además, indicó, es necesario promover una respuesta de prevención primaria, como campañas en los medios de comunicación tendientes a modificar actitudes, comportamientos y normas sociales.

Admitió que en la actualidad, a nivel local preocupa la cantidad de casos de violencia traducidos en actos de delincuencia que desencadenan en diversas formas de daños físicos que terminan en emergencia.

"Las causas por las cuales las personas dañan a otros en medio de robos o peleas, aun con armas o elementos punzantes y dañinos, son múltiples y comprenden desde lo orgánico, fisiológico, patológico, influencias externas como un entorno de la primera infancia con carencias afectivas y referentes perjudiciales", dijo.

De esta manera, concluyó, los factores sociológicos generan secuelas psicológicas, y viceversa.

Comentá la nota