Como reflejo de la pérdida de poder de la administración demócrata, la oposición republicana está cerca de conseguir que dé marcha atrás en su decisión de iniciar los procesos ante un juzgado civil de Nueva York. Apuntan a evitar el cierre de la prisión.
Pocas horas después de asumir el cargo, en enero de 2008, el presidente demócrata firmó la orden de cierre de la prisión ubicada en una base naval norteamericana en el este de Cuba. En ella, el gobierno de George W. Bush encerró a cientos de detenidos musulmanes sin cargos ni abogados, con la etiqueta de "combatientes enemigos".
En respuesta a las denuncias sobre torturas cometidas durante los interrogatorios a los detenidos, Obama hizo campaña con la promesa de clausurar la cárcel y buscar un marco legal para juzgar a los internos en territorio continental de Estados Unidos.
El secretario de Justicia, Eric H. Holder, decidió en noviembre que Khalid Sheik Mohammed, supuesto cerebro de los atentados del 11-S, y otros cuatro acusados en el caso serían juzgados en Nueva York. El proceso se radicaría en tribunales civiles situados muy cerca de donde se levantaban las torres del Centro Mundial de Comercio, que se derrumbaron tras ser golpeadas por sendos aviones de pasajeros, matando a casi 3.000 personas.
Pero esta semana, grupos de derechos civiles denunciaron que Obama está cambiando de parecer y sopesando la idea de dejar que sean tribunales militares los que lleven adelante el proceso.
La decisión del secretario Holder ya había levantado protestas de legisladores republicanos y demócratas, y del alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg.
Además de la declaración de Gibbs, el gobierno venía insinuando que podía reconsiderar la opción del juicio militar debido al alto costo de un proceso civil en Nueva York y por el reclamo de que se respeten los derechos legales de los sospechosos. Funcionarios que hablaron con el diario The Washington Post bajo condición de anonimato, dijeron que ahora Obama se "acerca" a recomendar que Mohammed sea juzgado en un tribunal militar.
"Con este sorprendente cambio de curso, el presidente asestará un golpe mortal a su propio Departamento de Justicia y a los valores estadounidenses", contestó el director de la Unión de Libertades Civiles, Anthony Romero. "Si el presidente da la voltereta y retorna a los tribunales militares de (el Gobierno del presidente George W.) Bush, traicionará su promesa de restablecer el imperio de la ley, demostrará que sus principios son volubles y perderá todo crédito ante los estadounidenses", agregó.
Pero el posible cambio ya tiene respaldo político de la oposición. Los republicanos lo ven como "un paso en la dirección correcta", y pueden decidirse a ir por más y presionar a Obama para que deje sin efecto la orden de cierre de la prisión de Guantánamo.
"Espero que lo próximo sea que se den cuenta de que la prisión está mejor equipada para la detención y juzgamiento de terroristas que una prisión en Estados Unidos", declaró el republicano Lamar Smith, del Comité Judicial de la Cámara de Representantes.
Rove y su relato de la historia
Según su ex asesor Karl Rove, el ex presidente George W. Bush no mintió para conseguir apoyo político del Congreso para la invasión de Irak en 2003. Considerado la "eminencia gris" de la anterior administración, Rove afirma en sus memorias, tituladas Coraje y consecuencias, que Bush estaba convencido de que Saddam Hussein tenía un arsenal de armas químicas y radiactivas.
"¿Hubiera ocurrido la guerra sin las armas de destrucción masiva?", pregunta, y contesta: "Lo dudo". "Bush habría buscado otros medios de contener a Saddam."
Tras justificar Irak, un viaje al frente afgano
Un día después de asegurar ante una comisión investigadora que el Reino Unido tuvo "motivos adecuados" para unirse a la invasión norteamericana de Irak, el primer ministro británico, Gordon Brown (foto), visitó a las tropas de su país que operan en la provincia afgana de Helmand. "Mi visita es para agradecer a los soldados y a decenas de civiles que trabajan para estabilizar el país", dijo el premier, que tomó la iniciativa ante los efectos políticos de su declaración ante la comisión independiente que investiga la guerra de 2003.
Una fuente oficial de Downing Street, la residencia y despacho oficial del primer ministro, aseguró que la visita a Afganistán y su comparecencia el viernes ante la comisión fueron organizadas "de manera separada".
Brown, que asistió a unas prácticas de policías afganos que están siendo entrenados por militares británicos, anunció que las tropas recibirán nuevos transportes blindados capaces de sobrevivir a las bombas que los milicianos talibanes colocan en las carreteras del país.

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