La causa abierta en España contra los presuntos autores intelectuales de las torturas en la prisión de Guantánamo levanta preguntas incómodas para el gobierno de Barack Obama que, según los analistas, no ha iniciado ninguna investigación de tal envergadura por razones políticas.
"Al Departamento de Justicia le preocupa que las respuestas puedan avivar la investigación", dijo Scott Horton, profesor de Derecho de la Universidad de Columbia. Obama preferiría no agitar el avispero político, pero la causa española respalda a las ONG que reclaman a Obama una defensa enérgica de los derechos humanos. Según Horton, detrás de la causa no está "España" como gobierno, sino sus tribunales. La investigación irrita también al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que está en campaña para recuperar los vínculos trasatlánticos. El problema es que las pruebas de tortura son irrefutables, incluso para el gobierno de Obama, y si EE.UU. se niega a ir más allá, los tribunales de España u otros países podrán tomar los casos.



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