Si Guadalupe “hubiera tenido asistencia médica, hubiera salvado su vida”

Si Guadalupe “hubiera tenido asistencia médica, hubiera salvado su vida”
Durante este martes se desarrolló la segunda jornada del juicio oral por el crimen de Guadalupe Di Falco. Durante la audiencia declararon cinco testigos: los médicos forenses, Jorge Giboín y Ricardo Torres, -quienes realizaron el certificado de defunción y la autopsia de la víctima-; Valeria Luciana Camargo y Daniela Fernanda Camargo –testigos ofrecidos por la defensa del Dr. Carlos Guillermo Salazar-; y Delfín Eduardo Arguello.
Torres exhibió un informe de necropsia, dirigido al Juzgado de Instrucción N° 2, realizado el día 13 de septiembre del año 2010, junto con el Dr. Jorge Giboin. El profesional leyó parte de dicho informe, y destacó el examen externo realizado en el cuerpo de la niña, en donde pudieron comprobar, que el cuerpo presentaba hematomas, lesiones, escoriaciones, arañazos, golpes de puño y con elementos contundentes, quemaduras profundas hechas con cigarrillos en varias zonas del cuerpo –dedos, boca, labios, nariz, manos-, heridas cicatrizadas de vieja data –las más viejas, de aproximadamente un año, o más-, y que presentaba escabiosas, arrancamiento del cuero cabelludo y deformación de la pirámide nasal por quemaduras, “estas heridas fueron hechas con el solo propósito de deformarle la nariz”, afirmó.

En un examen interno, se dedujo que la menor no habría injerido alimentos en las últimas 24 horas, e informó que cuando se examinó el cráneo, se observó un gran hematoma, lo que generó una contusión cerebral. De esta manera, los médicos forenses, sostuvieron en su informe, que la menor habría muerto debido a un traumatismo de cráneo encefálico, que le generó un edema cerebral. Ese golpe, según el Dr. Torres, no tendría más de 15 horas y sostuvo que “estos edemas cerebrales, tratados oportunamente, no generan la muerte”, es decir que, “si hubiera tenido asistencia médica, solo con medicamentos, Guadalupe hubiera salvado su vida”, afirmó. “El sufrimiento de Guadalupe fue sumamente intenso”, finalizó el profesional.

Por su parte, Giboín, corroboró el examen y el certificado de defunción de la menor Guadalupe Di Falco, obrantes en el expediente judicial.

El informe de prensa del Centro de Información Judicial refleja que las testigos Valeria Luciana Camargo y Daniela Fernanda Camargo, –hijas de una ex pareja de Miguel Ángel Riquelme, uno de los imputados -, sostuvieron que conocieron a Riquelme aproximadamente en el año 1986, y que convivieron con él aproximadamente 9 años.

Ambas afirmaron que durante su convivencia con el imputado, nunca notaron ningún hecho de violencia, y que lo consideran prácticamente como un padre. Por su parte, Daniela Fernanda Camargo indicó que cuando se enteró que Riquelme estaba detenido, fue a contarle a la hermana del imputado, la Sra. Marta Cabral, quien vive en Villa Dolores, y ésta le dijo que había visto, dos semanas anteriores a la muerte de Guadalupe, que en varias ocasiones “Alejandra golpeaba mucho a la nena”.

Por último, Delfín Eduardo Arguello, señaló que conocía a Débora Di Falco “de la calle”, y que ésta le habría manifestado que necesitaba dinero para poder ver a su hija.

Además, agregó que Riquelme, al conocer la situación del testigo y su esposa -no podía concebir hijos-, le habría ofrecido “darle” a Guadalupe para que la criaran. Pero, dijo que “a mí me encantaba la nena, pero quería tenerla de manera legal”, por lo que se contactó con Débora Difalco.

El testigo afirmó que la madre de Guadalupe le dio a entender que “no quería regalar a la niña”, pero que “debía conseguir un papel en Mendoza para hacer las cosas bien”. Luego de esa charla, recordó que no pudo comunicarse más con ella. A su vez, dijo que “no tenía conocimientos de que Débora tuviera otra hija”, y que un domingo se llevó a Guadalupe a su casa, y que pudo observar que tenía algunas heridas, pero que le habrían dicho que “se las hacía ella misma”.

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