Un grupo anarquista atacó dos embajadas en Roma Elisabetta Piqué

ROMA.- La explosión de sendos paquetes bomba en dos embajadas de esta capital -la de Suiza y la de Chile- y falsas alarmas en las embajadas de Ucrania, Estonia y Eslovenia pusieron ayer en alerta a todas las sedes diplomáticas de la ciudad eterna, donde el miedo opacó los preparativos navideños. Las acciones, que dejaron dos heridos, fueron reivindicadas por un grupo anarquista.
"Decidimos hacer oír de nuevo nuestra voz con palabras y con hechos. Destruyamos el sistema de dominio. Viva la FAI (Federación Anárquica Italiana), viva la anarquía", pudo leerse en parte de un texto de reivindicación hallado cerca del escenario de las explosiones, firmado por la célula revolucionaria Lambros Foutas de la Federación Anárquica Informal.

El nombre de la célula alude a un joven anarquista griego que murió por disparos de la policía en Atenas el 10 de marzo pasado.

Ya antes de conocerse esta reivindicación, el ministro del Interior, Roberto Maroni, había dicho que los investigadores estaban siguiendo una pista anárquica. "Varios elementos nos inducen a pensar que ésta sea la pista correcta. Se trata de grupos muy violentos presentes también en España y en Grecia y estrechamente vinculados entre ellos", dijo Maroni, que ordenó alertar del peligro a todas las sedes diplomáticas de Roma.

"Sí, nos llamaron para advertirnos que tuviéramos cuidado con el arribo de paquetes sospechosos, que al parecer vienen en material amarillo con globitos plásticos como para mudanzas. Pero igual nosotros estamos cerrados hasta el lunes", contó un funcionario de la embajada argentina de la Piazza dell'Esquilino, ante una consulta de La Nacion.

El primer paquete bomba estalló a media mañana en la embajada suiza, en el barrio de Parioli. Cuando el empleado de la legación abrió el paquete, fue sorprendido por una fuerte explosión que le provocó graves lesiones en una mano, que podría perder.

"La mano prácticamente explotó junto al paquete. Hemos operado durante varias horas, pero aún no sabemos qué podremos salvar", explicó el profesor Nicoló Scuderi, del hospital Umberto I de esta capital.

En este mismo hospital fue internado César Mella, el funcionario de la embajada chilena que sufrió heridas similares al abrir otro paquete bomba que llegó a la embajada del país trasandino ubicada también en el elegante barrio de Parioli. Según fuentes de prensa, a este empleado le habrían amputado dos dedos.

La fiscalía de Roma abrió sumarios por delito de atentado con fines terroristas.

Terrorismo

"Lo que ocurrió en nuestra embajada es un acto de terrorismo absolutamente irracional y brutal", dijo el embajador chileno en Italia, Oscar Godoy. "No nos explicamos por qué fuimos atacado de este modo."

El paquete bomba enviado a su sede diplomática llegó en un sobre amarillo, idéntico al que contenía la otra bomba que fue enviada a la embajada suiza. Se trataba, según fuentes de prensa italianas, de un paquete pequeño, de dimensiones similares a un videocassette. Según trascendió, el paquete bomba que llegó a la embajada chilena fue enviado desde Italia; el que llegó a la embajada suiza no se sabe, porque no quedó nada de él.

Los atentados fueron condenados por todas las fuerzas políticas. Ante la gravedad de los hechos, el canciller Franco Fattini ordenó poner en alerta a todas las sedes diplomáticas italianas en el exterior.

El martes pasado, ya había creado alarma una bomba rudimentaria hallada en la estación de subte de Rebibbia, que de todos modos no llegó a explotar. El hallazgo de este artefacto había sido relacionado con las masivas protestas estudiantiles convocadas en rechazo a la polémica reforma universitaria, que ayer, tal como se había adelantado, fue aprobada en forma definitiva.

Lo cierto es que ya antes de conocerse la reivindicación del grupo anarquista, fuentes de inteligencia italianas apuntaban hacia este grupo. El paquete explosivo que llegó a la embajada suiza, en efecto, estaría vinculado con la presencia de algunos italianos en cárceles de ese país, entre ellos Marco Camenish, considerado uno de los fundadores del anarco-insurreccionalismo.

También Chile suele estar relacionado con este tipo de organizaciones: los atentados, siempre con bombas rudimentarias, que tuvieron lugar en diciembre de 2009 en la universidad Bocconi de Milán y en un centro de identificación y expulsión de inmigrantes de Gradisca d'Isonzo, fueron reivindicados por la sigla "Sorelle in armi-grupo Mauricio Morales".

Morales es un anarquista chileno de 27 años que murió el 23 de mayo de 2009 en Santiago, luego de la explosión de un artefacto que llevaba en su mochila.

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