Grotesco institucional: el mando provincial pasó de mano en mano

En cuestión de horas, el ejecutivo estuvo a cargo de Grimaux, Barrionuevo y Sesto de Leiva
En cuestión de horas, la Provincia pasó por las manos de cuatro gobernadores subrogantes, en una situación inédita y que pinta un verdadero grotesco institucional.

Es que por maniobras sucesivas, pergeñadas tanto por el FCS como por el interbloque opositor, el mando provincial -debido a que Brizuela del Moral estaba en Chile- pasó de la presidenta provisoria del Senado, Marta Grimaux, a Luis Barrionuevo, presidente de la Cámara de Diputados; y de éste a la presidenta de la Corte de Justicia de la Provincia, Amelia Sesto de Leiva, para regresar, por la tarde, de nuevo a manos de Barrionuevo. A primera hora de hoy, Grimaux regresa a Catamarca y vuelve a hacerse cargo del Ejecutivo.

Semejante crisis y papelón institucional tiene como telón de fondo la pelea por la presidencia de la Cámara de Diputados. En una artimaña pensada por el FCS para dejar al interbloque sin la conducción de la Cámara, se "mandó" a la senadora Marta Grimaux de viaje (ver aparte), por lo cual Grimaux transfirió el mando del Ejecutivo a la tercera autoridad de la Provincia, Luis Barrionuevo.

Cuando Barrionuevo vio que le dejaron el mando pero le cerraron -por desinfección- la Gobernación de la Provincia, respondió con la misma moneda: emitió una nota -fechada el martes 17- a quien le seguía en la línea sucesoria de la Provincia, la presidenta de la Corte de Justicia, Amelia Sesto de Leiva, notificándola de que "por razones imprevistas" (luego diría que viajó a Tucumán a asistir espiritualmente a un amigo) no podía seguir a cargo del Ejecutivo y le transfería el mando.

Sesto de Leiva, quien ayer estaba preparada para presidir, como titular del Tribunal Electoral, el acto de proclamación de autoridades, debió abandonar esa labor y, en cumplimiento de la línea de subrogancia que manda la Constitución Provincial, firmó alrededor de las 10 de la mañana el decreto de aceptación del mando. De eso se deduce que, desde la noche del martes y hasta la mañana de ayer, la Provincia estuvo acéfala.

Encuentros inesperados

Sesto de Leiva asistió al acto de proclamación pero en calidad de gobernadora. Igualmente, la subrogancia no le duró demasiado, puesto que, sorpresivamente y cuando el acto que se desarrollaba en el Cine Teatro Catamarca ya había comenzado, Barrionuevo apareció y se sentó en primera fila, en el sector destinado a las autoridades de la Provincia, junto al vicepresidente del Senado, a cargo del cuerpo, Víctor Luna, al ministro de Gobierno, Javier Silva, y a la presidenta de la Corte, que -hasta la inesperada aparición de Barrionuevo- era gobernadora.

La postal de Barrionuevo, Luna, Silva y Sesto juntos fue la expresión de la inédita situación institucional en que quedó sumida la Provincia ayer. Por la mañana, y anticipándose a otra maniobra de Barrionuevo, varios voceros del Gobierno y de la Justicia habían salido a advertir que la subrogancia de Sesto de Leiva duraría hasta que cualquiera de las autoridades que la antecedía en el mando regresara a la Provincia.

De hecho, eso sucedió en pleno acto de proclamación de autoridades. En medio de Sesto y Barrionuevo, Silva no pudo ocultar su incomodidad frente a semejante grotesco institucional.

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