Los griegos volvieron a repudiar las medidas de austeridad del gobierno

Según una encuesta, el gobierno socialista de Georgios Papandreu se está cavando su propia tumba adoptando los planes de ajuste y privatización que le exigen el FMI y la Unión Europea para liberar los fondos de rescate.
Miles de personas ganaron ayer nuevamente a las calles en Atenas para protestar contra el programa de ajuste salvaje que los organismos internacionales le impusieron al gobierno del primer ministro socialista Georgios Papandreou. Los griegos volvieron a movilizarse, como todos los domingos, en momentos que una encuesta delataba que, con su sumisión a los dictados del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las instituciones comunitarias de la Unión Europea (UE), el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok), se está cavando su propia tumba. Como en España y Portugal, la socialdemocracia será la que en Grecia terminará pagando los platos rotos de una crisis continental que, casualmente, la encontró al frente de los gobiernos de sus países.

La protesta de ayer, la decimonovena, fue convocada por Ciudadanos Indignados, un movimiento que sin líderes visibles opera fundamentalmente a través de Internet. Según estimaron medios locales, este domingo hubo menos gente que en el anterior, cuando cálculos optimistas habían situado en 200 mil el número de personas que tomaron las calles en rechazo a las políticas de privatizaciones, reducción de salarios y jubilaciones, congelamiento de todos los programas sociales y aumento de los impuestos que gravan al consumo. Según los organizadores y los medios que los apoyan, ayer también hubo una pequeña concentración en la ciudad portuaria de Tesalónica, en el norte del país, pero no en Salónica, donde en las semanas anteriores las protestas habían convocado a miles de personas.

Distintos analistas reiteraron que las duras medidas de “ahorro” –como las definen la UE y el FMI– que pretende imponer el gobierno para conseguir más “ayuda” internacional y evitar el default, le está costando a Papandreu la pérdida constante de apoyos populares. Según una encuesta divulgada ayer por el instituto Public Issue, sólo el 27% de los griegos apoyaría al Pasok si hoy se realizaran elecciones generales. El diario conservador Kathimerini, de Atenas, destacó que este es el peor índice de apoyos desde 1977. En octubre de 2009, el partido de Papandreu había ganado las parlamentarias con el 44% de los votos. De acuerdo al sondeo de Public Issue, el Pasok es superado por el partido Nea Dimokratia (ND) del conservador Antonis Samaras, que capitaliza el 31% de las simpatías.

Si las elecciones se realizaran hoy, este panorama obligaría a formar un gobierno de coalición, un escenario poco común en Grecia, que desde 1974 ha sido gobernado prácticamente por uno de los dos grandes partidos. Ayer, Papandreu reconoció al diario ateniense To Vima que es “perfectamente consciente de la dureza de las medidas de ahorro” y la indignación ciudadana, pero dijo que “no me queda otra opción”. El programa de ajuste prevé recortes, entre otros, de salarios y un aumento de impuestos para lograr un “ahorro” de más de 28 mil millones de euros. El gobierno quiere obtener otros 50 mil millones a través de la privatización de bienes públicos, incluida la mayoría de las casi 6000 islas de los mares Mediterráneo y Egeo. <

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