Grecia rechazó refugiados que luego murieron

Grecia rechazó refugiados que luego murieron

Fue por no dejar ingresar dos barcos que cargaban con 55 migrantes procedentes de Turquía. Las autoridades griegas los devolvieron a ese país, pero una de las embarcaciones naufragó en el regreso por el Mar Egeo.

Las autoridades griegas rechazaron dos barcos procedentes de Turquía que transportaban 55 personas, de las cuales 36 luego sufrieron un naufragio que acabó con 31 muertos. La medida generó la enérgica reacción del gobierno turco, que cuestionó la devolución de los inmigrantes en el marco de la fenomenal crisis de refugiados que se desató el año pasado.

“Cerrarle las fronteras a estas personas y enviarlos de vuelta a Turquía en los barcos no es una solución viable. Toda la comunidad internacional está equivocada con estas personas que escapan de la tiranía”, denunció el vocero del AKP, el partido gobernante turco, Omer Celik, en referencia a las más de un millón de inmigrantes que el año pasado huyeron de la guerra, la violencia y el hambre en Medio Oriente para buscar oportunidades en Europa.

El conflicto entre Grecia y Turquía creció luego de que se supiera que una de las embarcaciones rechazadas en el puerto heleno naufragó en las aguas del Mar Egeo. Un total de 36 personas –entre las que había mujeres, chicos y ancianos- murieron en la penosa travesía. Las autoridades lograron rescatar a 12. En las fotografías y los videos publicados por los medios locales se podían ver los cuerpos de al menos tres niños con chalecos salvavidas en una playa y a socorristas en busca de más víctimas en el agua.

Por si fuera poco, la prensa local descubrió que en la costera ciudad de Esmirna, que da al Mar Egeo, funcionaba un taller que comerciaba salvavidas en mal estado, habitualmente vendidos a los inmigrantes. El periódico Hurriyet informó que los chalecos estaban hechos de material que no flota en el agua y que, al mojarse, se hace mucho más pesado, por lo que tiende a hundirse. Al menos dos niñas sirias trabajaban en el taller, que fue clausurado por las autoridades.

Según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones, 3.771 personas se ahogaron al intentar llegar a Europa el año pasado. De ellas, 700 murieron en el Mar Egeo. En su gran mayoría, eran refugiados que huían de la guerra civil en Siria y otros países de la región.

En 2015, un millón de inmigrantes (cuatro veces más que en 2014) entraron a la Unión Europea. La mayoría de los solicitantes de asilo entró al Viejo Continente vía Grecia, que recibió a 820 mil personas, casi todas arribadas por barco desde el territorio turco a través del Egeo. Otras 150 mil llegaron a Italia a través del mar Mediterráneo desde el norte de África.

Las autoridades turcas alojan a 2,2 millones de refugiados provenientes de Siria en 25 campamentos, mientras que los guardacostas griegos informaron que durante la mañana de ayer dos barcos transportaron a 2.477 migrantes desde las islas de Lesbos y Quíos hasta Atenas. Los refugiados tratan de continuar su travesía desde Grecia hacia el oeste y el norte de Europa. Los países que comprenden la ruta de los Balcanes, como Macedonia, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria, detienen desde la segunda mitad de noviembre a los conocidos como emigrantes económicos y sólo permiten la entrada a los sirios, afganos e iraquíes.

Países europeos piden controles fronterizos

Dinamarca, Suecia y Alemania defendieron ayer el establecimiento de un acuerdo para aplicar controles fronterizos temporales que frene la llegada masiva de refugiados a sus territorios. Fue propuesto al comisario europeo de Migraciones, Dimitris Avramopoulos, ante la falta de una respuesta global a la crisis migratoria.

Avramopoulos se reunió con el titular sueco de Justicia e Inmigración, Morgan Johansson; la ministra danesa de Inmigración e Integración, Inger Stojberg; y el secretario de Estado parlamentario en el Ministerio de Interior alemán, Ole Schroeder. El representante germano dejó en claro que el problema es que la UE todavía no cuenta con un sistema operativo de control de las fronteras exteriores, en particular entre Grecia y Turquía. “Mientras no logremos una solución europea –dijo- serán necesarias las medidas por parte de los Estados miembros.”

Los gobiernos de Alemania, Dinamarca y Suecia defienden la importancia del espacio Schengen de libre circulación de personas en la Unión Europea (UE), aunque también justifican los controles fronterizos temporales.

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