Silvina Nievas es la mamá de un adolescente de 14 años. Ella es quien denunció fallas en el diagnóstico del menor y posteriores malos tratos hacia su persona por parte de dos médicos. El director del hospital, Nelson Condado, le quita relevancia, defiende a sus médicos, a la vez que afirma creer que es innecesaria la polémica.
El joven ingresó al Hospital de Urdampilleta, es medicado allí, a pedido de la madre se lo trasladó a Bolívar en la noche con la ambulancia de la Cooperativa Eléctrica. Ella dijo que en el Capedroni se le realizó una ecografía y otros estudios, “el médico (Gagliardi) no observa nada raro, se lo interna en Cirugía, donde se le realizan los prequirúrgicos”.
Pasa la noche del 24 internado, el 25 le hizo toda la revisación, la que estuvo a cargo del Dr. Grimaldi, determinando que se trataba de una gastroenteritis aguda, tal como contó Nievas, docente de Urdampilleta. “Pasó el 25, continuaban los dolores, a la tarde pedí que se llamara al doctor porque tenía muchos dolores. No vino, volvía a pedirle que lo llame, no venía. Volví a insistir, la enfermera me dijo que loúnico que podía hacer era llamar, fui con ella misma, y recién al tercer llamado el Dr. Grimaldi fue al hospital. Volvió a diagnosticar gastroenteritis”. Ya el 26 se hizo la revisión de rutina, “cuando me dan el parte médico me vuelven a decir que es una gastroenteritis infecciosa, pero yo veía que mi hijo en vez de mejorar empeoraba y se deterioraba”. En la misma revisación del jueves le reforzaron la medicación, “expresé la necesidad que lo vea un gastroenterólogo”, pero “me dicen que no había un gastroenterólogo en Bolívar el jueves”. Según Nievas los dolores eran cada vez mayores, “yo llevé a mi hijo al hospital para que lo curaran, no para que empeoraran”. Ese día la gastroenteróloga estaba de vacaciones y “el director del hospital estaba de guardia en otro lugar”. Ante la situación, “una amiga se ofrece a buscar a Virginia Álvarez para que vea a Manuel; a pesar de sus vacaciones fue al hospital, le pidió una ecografía y me dice que se veía un abdomen complicado con una apéndices inflamada con algo de pus alrededor, que había infección y que por eso no respondían los calmantes. Esa fue su diagnóstico verbal, pero no es cirujana”, por lo que debía continuar bajo la atención de otro especialista.
Para esto, Nievas explicó que se había producido en el chico una colitis, la cual ya se estaba recuperando, lo que se tomó como una buena señal por los médicos.
El jueves se produjo la situación que llevó a los principales desencuentros. “El papá de Manuel estaba entrando por el pasillo, salió el Dr. Grimaldi y nos increpó diciéndonos en un tono muy alto, de lo que hay testigos, que él había dado el diagnóstico, que era gastroenteritis infecciosa, y que llamar a una gastroenteróloga era una actitud desubicada, por lo que expresó que si no nos gustaba el diagnóstico, que tomáramos nuestro hijo y dejáramos el hospital”. A ello Nievas se preguntó, “si no había un gastroenterólogo, qué mejor que venga una compañera de ellos, lo hizo en forma gentil”, analizó.
“Ya nos habían dicho –afirmó Nievas- que si le ponían una Buscapina, el cuadro de apendicites se disimula”, por lo que firman la negación a recibir más medicamentos hacia su hijo. Allí ya estaban solicitando la presencia de Gagliardi, explicó. Cuando éste se hace presente, “yo ya me encontraba en una actitud de desesperación”, dijo, en donde se produjo una situación de crisis entre todos los partícipes de la historia. Allí, aseguró Nievas, “nos dice que va a operar ante la presión de la familia”, coincidiendo con el diagnóstico del primer médico. Allí es cuando “me dice que la relación médico-paciente estaba rota”. Así es que se produjo la operación del paciente, “una cirugía exploratoria, porque el cuadro era muy confuso”.
Luego de la intervención, Nievas manifiesta que les informaron que “se encontró el apéndices algo inflamada y muchísimo líquido infectado, que le habían extraído la apéndices y el líquido”.
La docente urdampilletense adujo que lo único que pretendió “era el pedido de una mamá, que solucionara el cuadro de mi hijo… que se hiciera lo que está al alcance de un médico”.
A partir de la operación Manuel “comenzó a evolucionar”, “con las zondas puestas, esperando a que evolucione”, sin tener más contactos con los médicos intervinientes.
El viernes concurrieron a reunirse con el Dr. Nelson Condado, relató lo sucedido, “donde expresé que me había sentido totalmente desamparada y desprotegida”, donde la “mayor reacción de agresión verbal o de hacerme sentir como desubicada o irrespetuosa recayó sobre mí”. Nievas expone que “Condado nos escuchó, pidió las disculpas, expresó justificaciones, pero dio a entender que eran humanos y que estaban esperando a la enfermedad” y actuar en consecuencia. “Volví a insistir en que no le daban solución al dolor de mi hijo”, remarcó.
Por último enfatizó la necesidad de agradecer al servicio de enfermería del hospital. Insistió sostener que “hay otras historias, es necesario que se hagan públicas”, testimonió Silvina Nievas.
Condado defiende sus recursos humanos
“Cuando me enteré de la situación, yo mandé a llamar a la familia” manifestó Nelson Condado el Director del Hospital. Dijo que después de la reunión mantenida “no pensé que iban a ir a los medios”, entendiendo que había funcionado la actitud conciliadora. Insistió con el concepto por el cual “un médico jamás va a hacer algo en contra de un paciente, siempre va a intentar de ayudarlo a estar bien”.
Condado diferenció la relación entre los padres del menor y el personal médico, lo cual “generó un estado de tensión muy importante, lo que automáticamente genera una relación médico-paciente mala”. Dijo que el menor “ingresó con un cuadro de dolor abdominal y a las pocas horas tiene diarrea, y eso no es quirúrgico, ahí la familia estuvo reclamando que se lo opere. Los médicos con justa razóndijeron que se trataba de un cuadro de gastroenteritis aguda, probablemente secundaria a una infección bacteriana, y hay que darle tiempo a que los antibióticos hagan efecto”, es decir entre uno o dos días. En ese transcurso hay que “hacer mantenimiento de soporte, mantenerlo hidratado y disminuir el dolor”, pero “la familia entró a presionar de semejante manera, que ante un abdomen como estaba genera dudas que pueden ser un apendicitis, con la confusión que agrega una diarrea, uno como médico no tiene la varita mágica, ante todo, se decide operarlo”. Precisa que “no tenía peritonitis ni nada, aparentemente tenía un poquitito inflamada la apéndices”, aseguró el experto.
Agregó que “cuando los antibióticos hicieron efecto, el chico anduvo perfecto, por eso no entiendo a la familia de querer salir a los medios a desprestigiar a dos médicos excelentes”. Según Condado a “Gastón (Grimaldi) lo provocaron, no los agredió, sino que los trató con altura. Después el hombre (el papá) fue a pedir disculpas porque se dio cuenta que habían estado mal”, expuso.
A los efectos de clarificar una situación que genera dudas, que es el límite para ejercer presión ante los profesionales. Condado manifestó que “si al chico se lo operó es porque ya habían pasado 48 horas, y por más que había un diagnóstico, se generaban dudas, y por eso es que se opera. No es que se opera ante la presión familiar, influyó, pero primó un criterio médico. Como dolía tanto, y ante un solo día de antibióticos, ante la duda se hace una laparoscopia exploradora, abrís, revisás y si está todo bien cerrás y te quedás tranquilo”.
El médico intentó cerrar el tema, destacando que el menor “se encuentra totalmente estable, sin ningún tipo de riesgo, a las 24 horas de la cirugía estaba bárbaro”.
En resumen se “procedió correctamente” de acuerdo a los protocolos establecidos por el sistema de salud. Respecto a las zondas que mantuvo el paciente, Condado las consideró como parte de la normativa existente, “permanecen puestas hasta que el intestino vuelve a funcionar”.
Condado manifestó también la necesidad de entender los tiempos médicos, “nos gustaría solucionar los problemas inmediatamente, pero a veces necesitamos un tiempo para ver la evolución”. El funcionario recordó que “hay gente, como la del gravísimo accidente de hace poco, donde el papá de la chica que entró prácticamente muerta dijo que si hay un Dios está en manos de éste chico, hablando de Gastón Grimaldi, estamos hablando de un tipo que es un orgullo, tanto Gastón como Aurelio (Gagliardi) son excelentes profesionales y personas, pero si se transgreden los límites quebrantan la relación médico-paciente. El accionar de los médicos fue totalmente correcto, y de ninguna manera se mancha el accionar de ellos”.
Insistió con que “con todo lo que se hizo hoy el chico está bien”. Adujo que le sorprende la presencia en los medios, “porque dialogué perfectamente, entendieron la situación y se fueron tranquilos”. Recordó que en la función “estamos para ayudar a la gente, para eso hemos estudiado”, destacando que desde que tomó conocimiento ha hablado mucho con los médicos, “me interesa que queden bien parados, porque Gastón y Aurelio no se lo merecen”
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