Grave denuncia contra Policías por golpear salvajemente a gendarmes

Tres miembros del Escuadrón 34 denunciaron judicialmente a efectivos de la Policía de Río Negro, quienes les habrían propinado una dura golpiza.
El hecho ocurrió a principio de agosto, y el relato de los hechos demuestra una violenta saña en el actuar policial. Ocurrió a la salida de un boliche y los efectivos de Gendarmería fueron atacados dentro de la Comisaría. Un Cabo “fue golpeado salvajemente en el piso, utilizando las tonfas, con patadas y golpes de puño hasta quedó inconsciente en el piso”.

Una grave denuncia presentaron tres Gendarmes, integrantes del Escuadrón 34 de Bariloche, contra efectivos policiales de la Comisaría Segunda de esta ciudad por golpes y torturas. El hecho ocurrió a principios de agosto cuando los efectivos de Gendarmería concurrieron a un local nocturno, y a la salida fueron atacados por patovicas y policías. Más tarde, ya en un calabozo de la Comisaría siguieron recibiendo golpes, de acuerdo a la detallada descripción que presentaron las víctimas ante la Unidad Fiscal de Atención Primaria (UFAP).

La causa recayó en la fiscalía de Eduardo Fernández, y el juzgado que conduce Ricardo Calcagno.

El caso conlleva una gran repercusión institucional, teniendo en cuenta que, en algunos tramos de la sesión de golpes, los policías involucrados habrían hecho referencia a la condición de Gendarmes de las víctimas: “Así que a ustedes en Buenos Aires les gusta pegarle a los policías”, habría señalado uno de los agresores.

Según la descripción de los hechos realizada por los Gendarmes -a la que accedió ANB- todo comenzó cuando un gendarme y dos cabos del Escuadrón 34 se retiraron del boliche Interview, de la calle Rolando, entre Moreno y Mitre, el pasado 4 de agosto. Aproximadamente entre las 7 y las 8 de la mañana, se dirigieron a comprar hamburguesas en un puesto callejero cercano al local nocturno. Allí fueron abordados por un grupo de patovicas del boliche, quienes agredieron verbalmente y físicamente a los Gendarmes.

En ese momento -siempre según el relato de los integrantes del Escuadrón 34- arribó al lugar la Policía, quienes esposaron a uno de los Gendarmes, lo tiraron al piso, y lo sometieron a golpes y patadas. “Debido a los golpes recibidos entró en estado de inconsciencia por unos instantes”, especifica el texto de la denuncia

Uno de los Gendarmes concurrió al Escuadrón para alertar de la situación, pero fue interceptado por un patrullero, reducido y llevado a la Comisaría.

El tercero de los integrantes del grupo, “también fue golpeado por los patovicas al momento de solicitar tranquilidad. Quizás por su menor contextura física fue el que mayores lesiones sufrió (…) . En el intento de ponerse de pie recibió una patada en la cabeza perdiendo el conocimiento por un instante. Al recuperarse del golpe se da cuenta de su posición: estaba en la vereda situada frente al local, cruzando la calle, en el suelo boca abajo, arriba suyo dos personas lo apretaban; uno manteniendo una de sus rodillas en el cuello y con la capucha de su campera puesta, impidiéndole parcialmente la visión y propinando golpes de puño en su cabeza, rostro y el otro hombre sobre el sector de su cadera le golpeaba piernas y costillas. Y a pesar de sus pedidos de clemencia, continuó recibiendo golpes. En ese momento se acercó otro hombre, dando la orden de sacar lo que tenga en los bolsillos, sacándole la billetera y diciendo 'ah, sí mira. En serio, este hijo de mil puta era cierto que es gendarme…'. Luego, se acerca y lo golpeó en la cabeza. Acto seguido es subido al móvil policial, esposado y siendo golpeado e insultado mientras era ascendido, para ser traslado junto a Rivero a la Comisaría Segunda”.

En la Comisaría Segunda el trato fue aún peor. “Trasladados al calabozo de manera violenta recibiendo todo tipo de golpes en forma constante y con saña por parte de los policías”, tampoco accedieron a control médico alguno a pesar de la gravedad de las lesiones.

En la celda, uno de los Gendarmes “fue golpeado salvajemente en el piso, utilizando las 'tonfas', con patadas y golpes de puño hasta quedó inconsciente en el piso”.

Más tarde, siempre el mismo sábado, fueron llevados al Hospital Zonal, donde se comprobó que una de las víctimas “por los golpes recibidos” presentaba “inflamadas” partes de su cuerpo e “impedían el normal movimiento”, y además “tenía lesionado el codo del brazo izquierdo”; otro de ellos sufría “mucho dolor de cabeza”; y el tercero “tenía toda la cara inflamada con la pérdida de piezas dentarias”.

Tras ser trasladados nuevamente a la Comisaría Segunda, se presentó en horas de la mañana el encargado del Escuadrón 34, Suboficial Mayor Domingo Antonio Lescano, “quien manifiesta un estado de angustia notoria al ver como se encontraban físicamente cada uno de los Gendarmes. Con los rostros hinchados, morados sin poder abrir el ojo derecho, parte de la boca hinchada, el codo inflamado y manchado con sangre”, otro de ellos “totalmente desfigurado sin poder levantarse por sus propios medios y con una evidente lesión en la boca, por la pérdida de piezas dentarias”.

Aparentemente, el cambio de guardia realizado en la unidad policial pasadas algunas horas, “benefició” a los detenidos en cuanto al trato.

La situación derivó en la presentación judicial de los Gendarmes, con el patrocinio legal de los abogados Darío García Saavedra y Carlos Arrative.

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