Granos: la Argentina, en el selecto club de países con más potencial

Expertos del sector estiman que los precios seguirán altos, a pesar del contexto volátil.

Aunque lleve a Inglaterra en la suela de sus zapatos, al presidente de Monsanto nadie podría confundirlo con su homónimo, el actor inglés Hugh Grant. El último jueves, cuando Wall Street vivía una de sus jornadas más negras, Grant parecía sintonizar otra realidad y en un seminario que reunió a los popes en agricultura en su sede de Saint Louis, dijo que ese sector de la economía por fin se ha vuelto visible y parte central de la agenda de los gobiernos.

En lo que parece un campus universitario, un ámbito acorde con una multinacional que factura U$S 10.000 millones, de los cuales Argentina aporta 10% y Brasil otro tanto, la preocupación compartida es cómo aumentar la producción de granos en un contexto de escasa tierra arable, el agua que se agota y el cambio climático. Hubo consenso en que la demanda de alimentos crece al doble que la capacidad de producción.

Esto significa que, aún en un contexto de volatilidad, los altos precios de los granos están para quedarse. Y, en ese escenario, Argentina aparece como la "gallina de los huevos de oro", de acuerdo al experto Jesús Madrazo, que elogió la disponibilidad de tierra arable, el potencial de rendimientos en esa misma superficie y la dinámica de los productores, que siguen invirtiendo y apostando, "pese a la inestabilidad de las reglas de juego".

Esta parte del mundo (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) son 120 millones de hectáreas de calidad y así es visto por los principales proveedores mundiales del agro, desde semillas a maquinaria agrícola.

Robert Thompson, de John Hopkins University, ubicó, por la calidad del suelo, la disponibilidad de agua y el clima templado, a la pampa húmeda junto al corn belt (cinturón maicero de EEUU) y Ucrania, como los núcleos más importantes de producción global. A esa lista corta le agregó Brasil, Europa central, India y algunas regiones de China y de África.

Thompson definió la actual situación como "emergencia alimentaria global", una crisis que se va a agudizar al compás del crecimiento de la población mundial. Según sus proyecciones, de las actuales 6.987 millones de personas el mundo llegará a 9.587 para 2050. "Son dos nuevas China en pocos años".

"¿Alguien recuerda a cuánto estaba el petróleo hace 10 años? A U$S 16. ¿Y los rendimientos de los cultivos? Eran la mitad de los actuales", dijo Grant al señalar que si bien no hay soluciones mágicas, la biotecnología tiene la respuesta a mano. Este nuevo cuadro impulsa la transformación de los proveedores.

Monsanto, por caso, focalizó sus investigaciones en lograr altos rendimientos y acaba de lograr un acuerdo con el Gobierno argentino. En lo que es su retorno al negocio de las semillas de soja, del que se había batido en retirada, la Casa Rosada aprobará al mismo ritmo que Brasil los nuevos descubrimientos en semillas de soja y maíz tolerantes a la sequía, resistentes a las plagas y a los insectos. Brasil está multiplicando cosechas gracias a una segunda generación de semillas transgénicas.

En Argentina prevén pasar las hectáreas sembradas con maíz de 4 a 8 millones y subir 10% los rendimientos en soja. "Se dio vuelta el reloj de arena", se entusiasmó Pablo Vaquero, vice de Monsanto en el país.

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