En la mañana de ayer dejó de existir en nuestra ciudad, el presidente de “Amar la vida” Juan Luis Levigne.
Juan Luis “Nacho” para los amigos, fue durante años quien más hizo por los enfermos renales y otros transplantados, dueño de una voluntad enorme y de un corazón de oro, “Nacho” dio su propia vida en pos de todos aquellos que lo necesitaban. Hacía muchos años que luchaba por mejorarle la vida a aquellos que no tenían la fuerza suficiente para seguir luchando.
Su integridad fue de un valor permanente, y su lucha se pudo apreciar hasta su último día.
Levigne fue el máximo impulsor de una publicación que se llamó como la Asociación por la que él tanto luchó.
Capaz de enfrentarse con los más poderosos, y de parte de los desprotegidos, Juan Luis hizo de su vida un culto al amor.
En la Clínica Nefrológica todos echaremos de menos a esa figura que tan bien nos hizo. Muchos y casi todos siguieron sus pasos, muchos sabiamos que Juan siempre nos guiaría por el camino mejor escogido.
Hoy Dios lo recibirá en su seno, y Juan una vez más feliz sabrá que desde el cielo podrá guiarnos y hacer de nosotros luchadores, a imagen y semejanza de este ser casi anónimo que dio su propia vida por los demás.
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