Llegó el verano, y con él la necesidad de huir del calor, refrescarnos en una piscina, disfrutar del aire libre y de cultivar el ocio. En la mayoría de los casos, ello implica desplazarnos. En las ciudades medianas y grandes, la movilidad cotidiana de muchos habitantes es uno de los rasgos que mejor las definen. Esta movilidad puede ser transitoria, definitiva o mixta.
En el caso de los movimientos definitivos, los cambios de residencia se efectúan desde el exterior de una ciudad a su interior o dentro de ella entre diferentes áreas residenciales o barrios. Sin embargo, en la actualidad, son más importantes -por el volumen de población afectada- los movimientos que se producen dentro de las propias ciudades. Corresponden a distancias cortas y se realizan, en gran parte, entre el centro de la ciudad y su periferia. La mayor parte de ellos se produce de modo voluntario por razones de tipo familiar, como aumento del número de hijos; por razones de tipo socioeconómico, ya sea realizar una inversión o bien por el ascenso de categoría socioprofesional; por razones de seguridad o con el afán de mayor espacio y de contacto con un ambiente más natural.
La toma de decisión que mueve al cambio de residencia a nivel individual o familiar se realiza a través de un proceso en el que intervienen distintas consideraciones. Destacan entre ellas, la información recibida o disponible, la influencia de estereotipos mentales, la cantidad de dinero que se puede destinar a la vivienda y la variedad dentro del mercado inmobiliario de lugares adecuados a las propias necesidades que existen dentro de la ciudad y su entorno. El resultado es la formación de áreas residenciales de características sociales bastante homogéneas y muy definidas en los suburbios de una ciudad.
La movilidad suburbana y el uso del automóvil
La “descarga finisemanal” y la “mudanza” definitiva a los suburbios se aceleran conforme se generaliza el uso del automóvil particular y a medida que aumenta el nivel de vida de la población. Estos desplazamientos cuando afectan a estratos sociales más amplios ocasionan gran congestión de vehículos, fundamentalmente los fines de semana, y por ello demandan más y mejores rutas y autopistas suburbanas.
El habitante urbano santafesino siente una gran atracción por conectarse con la naturaleza. De diversos modos, por medio de actividades deportivas ligadas con el río y las islas, con el fin de disfrutar del paisaje “verde”, lejos del ruido urbano. Eso sí, esta conexión con la naturaleza se realiza acompañada de bienestar y confort urbano: climatizadores de aire, medios de comunicación o repelentes.
En el caso del camino de la Costa, construido hace muchas décadas sobre el albardón ribereño que separa la laguna Setúbal de los riachos del río Paraná, fue puerta de ingreso a las tierras altas, usadas en la época de la Colonia para instalar puestos y pequeñas poblaciones que en la actualidad han crecido y han acentuado su carácter de localidades ribereñas. La belleza y la historia le dieron elementos necesarios para atraer a los amantes del paisaje y su silencio: numerosos artesanos, escritores, pintores han dado y a su vez han atraído esta tierra.
Desde hace décadas, Santa Fe y su entorno conocieron el auge de las “casaquintas” o de “fin de semana”. De este modo San José del Rincón, en la zona noreste, y Sauce Viejo, en la zona sur, vieron poblarse de viviendas que así como durante los días hábiles se encontraban vacías, se habitaban intensamente los fines de semana. A San José del Rincón se fue asociando Colastiné Norte, determinando una zona suburbana muy atractiva, con sus arboledas y calles de arena. Más recientemente se sumó Arroyo Leyes -otrora Rincón Norte y Rincón Potrero-. En los suburbios del sur, surgieron numerosos loteos en la zona lindera entre Santo Tomé y Sauce Viejo y más al sur también.
La distribución de viviendas de fin de semana
Con los datos de 2010 se puede precisar que Sauce Viejo es la localidad que acusa la mayor cantidad de viviendas de “fin de semana”, con 975 viviendas. Continúa Arroyo Leyes (590) y San José del Rincón (577). Siete de cada 10 viviendas de fin de semana, se encuentran en Sauce Viejo, Arroyo Leyes o San José del Rincón. Pero los números del último censo de viviendas del año 2010 muestran que algo está cambiando. Varias de estas localidades van mutando su carácter de villas de fin de semana al de residencia permanente.
En el conjunto del Gran Santa Fe, la cantidad de viviendas de “fin de semana” sólo se habría incrementado un 1,5 % entre 2001 y 2010, pasando de 3.162 a 3.208, según los datos de los censos de viviendas. En un análisis por localidad, excepto Arroyo Leyes, el resto habría disminuido su cantidad de viviendas cuyo uso principal es de fin de semana, en el mencionado período. Las disminuciones más acentuadas son las de Alto Verde (-36,7%) y Santo Tomé (-36,6%), continuando con Colastiné Norte (-24%), Sauce Viejo (-15,3%) y San José del Rincón (-12,7%).
¿Significará esto que esas localidades pierden atractivo? Si se toma como parámetro la evolución del total de las viviendas, se observará que todas las localidades han incrementado su parque de viviendas. Y más aún, buena parte de las localidades mencionadas previamente, como Colastiné Norte y San José del Rincón, lograron duplicar prácticamente el número de inmuebles residenciales. Sauce Viejo, lo triplicó; y Arroyo Leyes, lo cuadruplicó. Es evidente que estos números muestran que en esas localidades el mercado inmobiliario se encuentra en un período muy dinámico.
¿Qué es lo que está cambiando?
Una hipótesis es que los cambios están pasando por el uso que se les está dando a esas áreas. Es posible inferir que espacios tradicionalmente utilizados para instalar “segundas residencias” están trocando a espacios de “residencia permanente”.
Muchos habitantes del aglomerado ya no sólo van a los suburbios los fines de semana, sino que directamente se instalan allí para residir permanentemente. Ello parecería estar explicado por el auge inmobiliario de varias localidades ubicadas alrededor de Santa Fe. Y la preferencia por la residencia permanente se consolidaría en las localidades más próximas a la urbe: Colastiné Norte, Rincón y Sauce Viejo. Porque en efecto, Arroyo Leyes, habiendo más que duplicado la cantidad de viviendas de fin de semana, se consolida como área predilecta para edificar una “segunda residencia”.
En cifras:
1,5 por ciento
Es el porcentaje en el que se incrementó la cantidad de viviendas de fin de semana en los suburbios del Gran Santa Fe entre 2001 y 2010, según los datos del último censo. En cambio, aumentó significativamente la cantidad de viviendas permanentes.
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