La gran obsesión: en Barcelona, todo pasa por el bajón Lionel Messi

La gran obsesión: en Barcelona, todo pasa por el bajón Lionel Messi
En medio de la crisis crecen las especulaciones por el flojo momento de la Pulga. Se dice desde que regula fuerzas para el Mundial hasta que está molesto por la demora en el nuevo contrato. Un canal de TV informó que el desgano es por la convicción de que el Barça quiere venderlo.
El mundo al revés: en Barcelona se preguntan, como si se tratara de dilucidar el origen del universo, qué le pasa a Lionel Messi . ¿Está a disgusto en el club que lo crió hasta convertirlo en el mejor jugador del mundo? ¿Es que se cuida para rendir a pleno en su "amada" selección argentina ? O peor: ¿será que está preparando la salida?

Las tres derrotas lacerantes del Barça en siete días, que lo dejaron al borde de la sequía después de cinco temporadas gloriosas, trasladaron a Messi como en un déjà vu a los días en que sufría la desconfianza del público argentino. Pasan cosas impensadas: los insultos que recibió en el Camp Nou de un grupo -reducido- de hinchas después de la caída con Real Madrid en la Copa del Rey ; las críticas ácidas de los habitualmente elogiosos medios barceloneses; los murmullos de dirigentes descontentos con el compromiso del crack en la hora decisiva de la temporada. Sólo faltó que lo cuestionaran por no silbar el himno español junto con el grueso de la hinchada catalana la noche de la final copera en Valencia.

Los dardos contra Messi retratan la magnitud del derrumbe en Barça, un club que padece la mayor crisis deportiva, institucional y social de los tiempos modernos, justo a la salida de los años en que llevó el fútbol a su máxima expresión.

"¿Qué te pasa, Leo?", tituló ayer el diario deportivo Sport, que hoy, también la tapa, ya habla de una inminente cumbre entre los dirigentes y el crack. Como en un múltiple choice colocan como opciones posibles que el equipo ya no juega para él, que regula fuerzas para estar a pleno en el Mundial o que está molesto por la demora en la renovación de su contrato con el club. El ambiente está revolucionado. Mundo Deportivo, en tanto, hoy rompió el molde: "Messi no se vende".

El canal Esport3, de la TV pública de Cataluña, desató un tembladeral ayer, al informar que la explicación del desgano exhibido por Messi es su convicción de que el Barça quiere desprenderse de él. Basado sobre fuentes del entorno, indica que el jugador lo deduce a partir de las demoras en sentarse a negociar el nuevo contrato y a las ofertas que estaría recibiendo casi semanalmente del PSG francés, un club que comparte sponsor con el Barça (Qatar Airlines) y que, según esa teoría, no avanzaría tanto si no tuviera un guiño de la dirigencia blaugrana. Para quedarse con Messi habría que pagar los 250 millones de euros de la cláusula de rescisión, una cifra récord que alcanzaría para una profunda refundación.

Siempre según esas versiones, Messi ve una mano oscura de la comisión directiva en los reclamos de cambio de ciclo que por primera vez inundaron todos los medios catalanes. Y siente que se lo busca a él como culpable de un desastre colectivo.

A Gerardo Martino, deprimido y casi entregado, ya parecía habérsele acabado la cuerda al perder con Atlético de Madrid en la Liga de Campeones, la semana pasada. El hundimiento en la Liga con el Granada y la caída con Real Madrid sólo dejaron librado a la sorpresa cuándo será el momento de su desvinculación.

La danza de candidatos se airea a los cuatro vientos. Ernesto Valverde (de Athletic Bilbao) y Jürgen Klopp (Borussia Dortmund) suman números en la rifa.

Pero desde el miércoles a la noche la obsesión es Messi. El influyente diario La Vanguardia llegó a publicar que cuando tiene esos días de apatía "jugar con el mejor del mundo es como jugar con 10". Mundo Deportivo también habló de una "inexplicable" desaparición del argentino en la etapa decisiva de la temporada y clamó por un cambio de ciclo, pero ayer matizó desde una columna editorial: "El primer fichaje debe ser Messi".

En la búsqueda de la explicación al misterio reaparece la teoría del fastidio que le ocasionó a Messi la contratación de Neymar . No sólo porque él hubiera preferido a su amigo Sergio Agüero, sino por la oscura maniobra contractual para esconder los ingresos acordados con el brasileño, superiores a los de él.

"Algo ocurre con Messi y tiene que ser algo gordo. No es normal. Su actitud en los últimos partidos no ha sido la correcta", dijo ayer Juan Manuel Asensi, histórico capitán de Barça de los años 70. Aunque embanderado con Real Madrid, Jorge Valdano salió en defensa de su compatriota: "Aun sin saber qué le pueda estar pasando, descarto que esté reservándose para el Mundial. Simplemente no están saliéndole las cosas, pero no se le puede pedir todo a él".

El presidente del club, Josep María Bartomeu, se mantiene en un silencio que ahonda la guerra de nervios. Su propio futuro está en juego. El escándalo fiscal del contrato de Neymar derrumbó a su predecesor, Sandro Rosell, y los supuestos desmanejos en la Masía derivaron en una sanción de la FIFA (todavía apelable) que podría impedir al club fichar jugadores por un año.

Para colmo, los partidos que le quedan para intentar la hazaña de la Liga los deberá enfrentar sin Neymar y Alba, que se suman a la lista de lesionados que integran el arquero Valdes y los centrales Piqué y Puyol.

Cuando Barça regrese mañana al Camp Nou tras el "tour de la vergüenza" por Madrid, Granada y Valencia, los focos estarán otra vez sobre Messi. ¿Cómo reaccionará la tribuna? ¿Volverá él a mostrarse fantasmal o recuperará el hambre con el que marcó 22 goles en lo que va de 2014, más que ningún otro jugador profesional?

Enfrente estará el serio Athletic Bilbao. Y en los bancos, Martino y Valverde, el hombre que parte en punta para quedarse con su puesto.

Comentá la nota