No quería ser candidato a intendente, pero lo obligaron. Quería seguir siendo diputado nacional, y logró su cometido, quedando bien con Romero, con Macri, y con su bolsillo. ¿Triste? Para nada.
Haciendo un análisis de los resultados de las PASO del pasado domingo, más allá de lo que los números dejan, hay que hacer lecturas de cuestiones que no son cuantitativas sino más bien cualitativas.
Por ejemplo, Durand Cornejo nunca quiso ser candidato a Intendente, y sobran los motivos y análisis que confirman esto, aunque nunca lo aceptó públicamente. Hasta el mes de diciembre se cansó de decir que la gente lo había votado como diputado nacional, y no iba a traicionar a sus electores.
Todos saben que el trabajo de un legislador, menos aún si es nacional, no tiene punto de comparación con el de un intendente. Un diputado en el Congreso gana una jugosa dieta, tiene pasajes en avión gratis, dispone de una cierta cantidad de puestos de asesores donde puede acomodar a parientes, tiene un trato preferencial y hasta reverencial en ciertos círculos, además del roce con dirigentes de todo el país.
Un intendente debe atender baches, inundaciones, árboles que se caen, puestos para vendedores de choripán, acomodar a las prostitutas, cambiar focos de semáforos y renegar con una planta de miles de empleados, de diferentes gremios y orígenes muy diversos, muchos de ellos humildes.
Nadie veía a Durand Cornejo con la capacidad ni la intensión de hacer esas tareas, él tampoco quería. Por eso ganó.
Quería seguir siendo Diputado Nacional, y logró su objetivo. Se puede decir que hizo campaña para no ganar.
-Sólo puso unos pocos afiches y unas cuantas gigantografías.
-Grabó un solo spot televisivo y uno radial.
-Nunca exhibió un plan de gobierno con propuestas serias que muestren interés, trabajo y un plan para ser intendente.
-Nunca montó un equipo de prensa propio (los medios no recibían comunicados de sus actividades ni fotos o es que no hacía nada?)
-No desarrolló absolutamente nada en las redes sociales. Ni un video, ni fotos, ni una descripción de actividades.
-No recorrió los barrios, nunca se acercó a los vecinos. Unas pocas caminatas, junto a Romero, y nada más.
-Se limitó a seguir con su programa de radio y hacer una que otra entrevista en medios periodísticos demostrando en muchos casos poca paciencia y tuvo hasta malos tratos con algunos conductores. Incluso a uno (Jorge Villazón) lo llegó a amenazar.
-No desarrolló una imagen propia de un candidato, ni tuvo slogans ni ejes de campaña. Nunca mostró un equipo de trabajo ni se conoce a un solo asesor o dirigente que sea de su partido o equipo que uno pudiera intuir que hay un trabajo de fondo y potenciales miembros de un gabinete de conducción.
-Tuvo dinero que le aportó Mauricio Macri o el PRO para hacer campaña, y el que ganó fue su bolsillo porque no lo invirtió. No se vieron publicidades suyas en ningún lado, salvo El Tribuno, donde no le costaba un solo peso.
-Ni siquiera repartió folletos puerta a puerta como hicieron, aunque sea fotocopiados, algunos candidatos.
Por todo eso decimos que el gran ganador del domingo fue Durand Cornejo: Ganó porque no va a ser intendente, ni candidato, como él quería. Ganó porque nunca transpiró la camiseta en estas elecciones. Ganó porque no invirtió un peso en campaña. Ganó porque al menos cumplió lo que le pedían Romero y Macri, sus jefes políticos.


Comentá la nota