Se llevará a cabo mañana en General Roca el 2º Seminario de Fruticultura de Precisión. Se trata de una alternativa para mejorar la actividad. El ingeniero agrónomo Darío Fernández habló sobre esta propuesta.
Como adelanto del II Seminario de Fruticultura de Precisión a desarrollarse mañana en la ciudad de General Roca, el ingeniero agrónomo Darío Fernández, jefe del área de Investigación del INTA Alto Valle, brindó detalles sobre el evento: “Está dirigido al sector frutícola en general y se realizará en la Asociación Española, calle España 1371, en el horario de 9 a 17. Este año contaremos con la presencia de cuatro expertos en la materia, provenientes de España, Argentina y Chile”, manifestó el profesional.
Además, explicó cuál es el significado del término “fruticultura de precisión”, las posibilidades de implementarla en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, y la tarea de investigación que se está desarrollando a nivel local en ese campo.
¿Por qué este Segundo Seminario de Fruticultura de Precisión en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén?
La agricultura de precisión está teniendo un gran desarrollo en Argentina, especialmente en la zona centro y norte, en cultivos extensivos. En otros países se está comenzando a aplicar en cultivos intensivos, sobre todo en viticultura, pero también se está avanzando en cultivos frutales. De hecho, nuestros competidores del Hemisferio Sur están trabajando actualmente en la investigación e implementación de esta tecnología.
Para instalar este tema, el INTA Alto Valle organizó el año pasado un primer seminario de fruticultura de precisión, donde se presentaron algunos avances de las investigaciones realizadas en Mendoza y Alto Valle en este campo, y además tuvimos la visita de expositores de INTA Castelar en Buenos Aires. Este año, dado el interés que suscitó esa actividad, y para darle continuidad en el tiempo y viendo alternativas para la región, estamos organizando este segundo seminario con expositores de Argentina y extranjeros.
¿Quiénes serán los disertantes este año, y qué temas desarrollarán?
En esta oportunidad nos visitarán el ingeniero Andrés Méndez (INTA Manfredi), el doctor Stanley Best (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, INIA, Chile), el doctor Alexandre Escolá (Universitat de Lérida, España), y la ingeniera Analía Díaz Bruno (INTA Mendoza). Los temas que abordarán estos especialistas son la agricultura de precisión en Argentina, la fruticultura de precisión en Chile, la aplicación fitosanitaria de precisión y los índices de sustentabilidad: huellas de carbono y de agua.
Con respecto al tema convocante del evento, ¿podría explicar qué es concretamente la fruticultura de precisión?
Existen varias definiciones, pero una de las más sencillas y que más me gustan es “hacer lo correcto en el momento apropiado, en el lugar indicado y de la mejor manera posible”. Esto significa ser muy eficiente en el uso de los recursos y lograr el menor impacto posible en el medio ambiente. Para lograrlo utilizamos las tecnologías disponibles en la actualidad, que son de gran ayuda y que cada vez más están al alcance de todos. Entre ellas podemos mencionar fundamentalmente las relacionadas a las comunicaciones, la informática y la electrónica. Los teléfonos celulares, Internet, imágenes satelitales, programas de computación, sensores remotos de diferentes tipos, entre otros, son herramientas de gran ayuda para la implementación de la fruticultura de precisión y hacen que la toma de decisiones sea más sencilla.
¿Qué ventajas podría reportar el uso de la fruticultura de precisión en la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén?
Una primera etapa podría servir para cumplimentar los requisitos de trazabilidad exigidos por los mercados compradores, pero fundamentalmente hay que apuntar a mejorar la calidad de la producción y a hacer más eficiente el uso de los recursos, para obtener frutas con mayor valor en el mercado. Muchas de las herramientas que se pueden usar en la fruticultura de precisión serán imprescindibles en los próximos años para poder acceder a los mercados externos más exigentes.
¿Las tecnologías de las que se está hablando son muy onerosas? En caso de ser así, ¿qué condiciones tendrían que darse para poder instalarlas en la región?
Si bien esta tecnología día a día se hace más accesible para todos, en la actualidad sigue siendo todavía algo costosa, especialmente para los márgenes que se manejan en la fruticultura (distinto es en agricultura extensiva, especialmente en cultivos como la soja). De todas maneras, nuestra idea es despertar el interés de pequeñas empresas que puedan implementar esta tecnología prestando un servicio al sector, lo cual genera un doble beneficio: por un lado, la implementación resulta más económica y, además, se generan fuentes de trabajo calificado y empresas especializadas en alta tecnología.
¿Para instalar estas tecnologías se requiere de mucho conocimiento o capacitación?
La capacitación siempre es necesaria, pero es un proceso que se da gradualmente. En la región tenemos un grupo muy importante de profesionales que trabaja relacionado con los productores, institutos de investigación, universidades, etc. con probada capacidad para desarrollar estas tecnologías y llevarlas a la práctica. Este seminario es parte también de esa capacitación, y nos interesa sobre todo la participación de estudiantes, que por su edad han crecido con estas herramientas. Por ese motivo hemos ofrecido becas a alumnos y profesores de las facultades de agronomía e informática y de la universidad tecnológica nacional.
¿Qué necesidades se visualizan en el futuro de la fruticultura regional en cuanto a la temática, y qué está haciendo el INTA al respecto en materia de investigación?
En primer lugar, es necesario dar a estos avances un gran impulso desde el punto de vista de la investigación. El INTA Alto Valle ya está dedicando recursos tanto humanos como presupuestarios en este sentido, y planificando parte de su estructura interna para el desarrollo de esta tecnología. También hay en la región, aunque de manera muy incipiente, empresas que comienzan a prestar servicios a los productores y que realizan sus propios desarrollos. La implementación se dará en la medida en que las demandas externas en cuanto a calidad y trazabilidad lo exijan y los costos internos lo permitan. Para ese momento, la investigación local tiene que estar lo suficientemente avanzada como para dar respuestas concretas y eficaces.
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