Gran convocatoria en el Vía Crucis porteño

Gran convocatoria en el Vía Crucis porteño
Miles de personas participaron de la recreación del calvario que sufrió Jesucristo antes de ser crucificado. El cardenal Mario Poli asistió mezclado entre la gente.

Miles de personas participaron este Viernes Santo del Vía Crucis de la Ciudad en la Avenida de Mayo, evocación porteña de la pasión y muerte de Jesucristo en la cruz a la que el cardenal Mario Poli asistió mezclado entre la gente, como lo hacía su antecesor, el hoy Papa Francisco.

En la representación de cada una de las estaciones se meditó sobre temas que preocupan al Papa y a la Iglesia como la lucha contra la droga, las víctimas de la trata, los linchamientos, la corrupción y la inseguridad.

Por especial pedido del pontífice argentino, se rezó por el joven de 18 años que fue asesinado en Rosario a manos de medio centenar de vecinos que lo acusaron de robar una cartera, y sobre quien Francisco dijo hace algunos días: "Sentí las patadas en el alma".

La iniciativa de piedad popular, que durante diez años promovió y contó con la participación de Jorge Bergoglio, llevó por lema "Creo... que su muerte nos da vida".

La recreación de las catorce estaciones de la vía dolorosa de Jesús salió desde Plaza Lorea, Avenida de Mayo y Luis Sáenz Peña, y culminó ante el altar en Plaza de Mayo.

"Esta noche nos congrega como pueblo, llevando en el corazón a todos los hermanos que hacen día a día el vía crucis, caminan el dolor y sufren día a día", dijo el obispo auxiliar Eduardo García, antes de salir la procesión.

La manifestación de fe fue precedida, como ocurrió en 2013, por una cruz gigante iluminada con 140 luces, que transportó un grupo de jóvenes a través de la tradicional arteria porteña.

Al llegar a Plaza de Mayo, la feligresía fue testigos de la representación de la crucifixión de Jesús, teatralizada por un grupo de actores en un escenario a modo de Monte Calvario.

Luego se realizó la ceremonia simbólica del entierro de Jesús, cuya imagen yaciente fue llevaba después en medio de un pasillo de velas hasta la catedral metropolitana, donde fue recibida y depositada junto al altar mayor para su veneración.

Comentá la nota