La subdirectora de Políticas de Género de la Municipalidad de Santa Rosa, Mónica Molina -una de las pioneras en la lucha contra la prostitución en la provincia-, mostró ayer su beneplácito por la decisión de la Municipalidad de General Acha de no otorgar más libretas sanitarias para las alternadoras de los prostíbulos.
Además, insistió con el pedido a los diputados provinciales para que avancen con el tratamiento de la Ley 26.061 de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia.
Tal como dio a conocer El Diario, los proyectos que propusieron la adhesión al nuevo régimen fueron archivados y perdieron estado parlamentario en la Legislatura provincial.
Una medida ejemplificadora
Molina no dudó en calificar la decisión de los concejales achenses como “una medida ejemplificadora que deberían tomar otros municipios del interior”.
- ¿Cómo cuáles por ejemplo?
- Como el caso de Macachín, General Pico, 25 de Mayo... en este último caso creo que algo se ha avanzado. Pero estos lugares son mirados como puntos críticos en cuanto a la lucha contra la trata de personas a nivel nacional.
- ¿Qué opina de la decisión de no otorgar más habilitaciones? ¿Hubiera preferido que se erradicaran directamente?
- No está mal que los vayan deshabilitando. Pero hay algo que leí en el artículo de ustedes respecto a la postura dentro del Concejo de Acha... de que estos comerciantes, entre comillas, porque en realidad son delincuentes, tienen derechos adquiridos por sus habilitaciones comerciales. No hay derechos adquiridos, en este caso la legislación es muy clara. Hay una recomendación de la Procuración General de la Nación que va dirigida a los fiscales para que pueden clausurar... en realidad lo primero que se piensa es que si no cometieron delito por qué van a clausurar... no hace falta imaginar demasiado para saber que en un cabaré nadie trabaja dignamente. Yo personalmente creo que hay que clausurarlos de raíz, aunque también entiendo que con lo que acaban de aprobar en Acha en un momento se les termina la habilitación y cae.
- ¿Cree que si el mensaje fuera más directo, en cuanto a las clausuras, la sociedad lo entendería de otra manera al tema?
- A veces la sociedad necesita de movidas importantes de sus funcionarios para que le quede claro que en realidad importa lo que le pase como sociedad. Yo soy de la idea de que hay cosas que no pueden esperar. Igual creo también que toda sociedad tiene su proceso... como ocurre ahora con Acha. Y es muy importante lo que pasó, es un gran avance, porque el lugar, General Acha, es visto como una conexión para la trata de personas. Lo bueno es que me parece que en esto no hay retroceso y de ahora en más quien quiera retroceder va a tener que pagar el costo político y la sociedad no está dispuesta a soportar estas cosas.
- ¿No es menor entonces que Acha se haya sumado a lo que de alguna manera se hizo en Santa Rosa?
- Por supuesto que no... no es menor que hoy por hoy este municipio haya tomado esta decisión. Si lamentablemente todo esto fue producto de haber encontrado a una menor en un cabaré... en buena hora, pero se tiene que aprender para que no se repita.
El fin del eufemismo
“Terminamos con el eufemismo”, dijo ante una consulta de El Diario el concejal Alejandro Odasso para graficar la decisión que se había tomado en el seno del Concejo en cuanto a las libretas sanitarias.
De la sesión del miércoles de la semana pasada participaron la intendenta María Elena García, parte de su gabinete y hasta el juez de Faltas, Sebastián Sancho.
Mas allá de que el CD achense no está convencido de erradicar de cuajo los cabarés, la nueva legislación va en ese camino. “Nosotros no queremos tocar derechos adquiridos, pero con esta iniciativa, más la prohibición de extender nuevas habilitaciones, se va en camino de terminar con los prostíbulos en la localidad”, destacó Odasso.
La libreta sanitaria, según la definición más corriente, es un “certificado de salud requerido por los distintos municipios para el desarrollo de determinadas actividades laborales. Certifica la existencia de enfermedades de transmisión alimentaria, infecciosa y/o sexual a efectos de evitar su propagación, realizando el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno del trabajador. Debe tramitarse al inicio de la relación laboral y se renueva anualmente”.
En relación a la situación de los cabarés, Odasso destacó: “En realidad lo que se determina con esta decisión de cortar de raíz con el tema del otorgamiento de libretas sanitarias es cortar con el eufemismo... Todos sabemos para qué necesita una mujer que trabaja en un local nocturno una libreta sanitaria”.
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