Anunció modificaciones en ocho ministerios; críticas de la oposición
SANTIAGO, Chile.- En un nuevo intento por hacer frente a la crisis política y social que lo tiene con la más baja popularidad histórica de un gobernante desde el regreso de la democracia, en 1990, el presidente chileno, Sebastián Piñera, realizó ayer una fuerte reestructuración de su gabinete de ministros, la tercera durante su mandato.
Los anuncios coinciden con los primeros 16 meses de gobierno de Piñera, el primer tercio de su administración, y tienen lugar de cara a las elecciones municipales de 2012 y a las presidenciales de 2013.
"Nuestras instituciones y liderazgos están siendo puestos a prueba por una ciudadanía que está más empoderada y que exige mayores niveles de participación y, por sobre todo, mayores niveles de igualdad", explicó Piñera, luego de tomar el juramento a los nuevos ministros.
Pese a las fuertes presiones de la oposición y de uno de los partidos de la coalición oficialista, la Unión Demócrata Independiente (UDI), Piñera optó por mantener a su criticado jefe de gabinete, Rodrigo Hinzpeter. Sin embargo, y en un agudo mensaje de reestructuración política, realizó modificaciones en ocho ministerios, con enroques en varios de ellos.
De esta manera, se selló la incorporación al gobierno de los dos senadores históricos de la pinochetista UDI, Andrés Chadwick y Pablo Longueira, que asumirán en Vocería y Economía, en reemplazo de Ena von Baer y Juan Andrés Fontaine, respectivamente. Analistas locales consultados por LA NACION ven en ambos al contrapeso a Hinzpeter en el gabinete: Longueira, en virtud de su amplio bagaje político, y Chadwick, en su rol de primo y confidente más cercano de Piñera.
En Educación, la cartera que le ha reportado los mayores problemas en el último tiempo, con manifestaciones, paros y tomas por parte de estudiantes y universitarios, Piñera decidió relevar de sus funciones al ministro Joaquín Lavín -que era visto como el gran obstáculo en la solución de la crisis estudiantil- y lo instaló en Desarrollo y Planificación, en desmedro de Felipe Kast. En el complejo cargo le sucederá el hasta ayer titular de Justicia, Felipe Bulnes.
El popular biministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, abandonará ambas reparticiones para hacerse cargo de Obras Públicas -el ministerio de mayor visibilidad-, en lo que fue interpretado como la confirmación definitiva de su explosivo protagonismo, de cara a las elecciones de 2013.
Las otras modificaciones son el desplazamiento de Hernán de Solminihac, desde Obras Públicas a Minería; del intendente de Santiago, Fernando Echeverría, a Energía, y el nombramiento del abogado Teodoro Ribera, nuevo ministro de Justicia.
La Concertación, a través del senador y presidente democristiano, Ignacio Walker, criticó los escasos alcances del ajuste. "Nos llama la atención que dos de los tres ministros políticos siguen en sus cargos, en circunstancias que todo el país ha advertido que la falta de conducción política está radicada en el gabinete ministerial", señaló el parlamentario.
Las movidas de Piñera representan, para muchos, la caída final del "gabinete técnico", con el cual inició su mandato y que comenzó a desmembrarse en favor de los políticos con sus ajustes anteriores, en enero y en abril.

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