A 40 años del Golpe: Recordaron a desaparecido en Derqui frente a la escuela que asistía

A 40 años del Golpe: Recordaron a desaparecido en Derqui frente a la escuela que asistía

Familiares, amigos y militantes colocaron una baldosa para homenajear  a Tomas Calderón, secuestrado en 1977.

Un grupo de militantes, amigos y familiares de Tomás Calderón, desaparecido durante la última dictadura cívico militar, colocaron en la tarde de hoy una baldosa con su nombre en la vereda de la Escuela N° 11 de Presidente Derqui.

Como una manera de reencontrarse con esa persona que ya no está, un grupo de amigos le propuso a la familia Calderón ser la primera en poner una de las baldosas por la memoria; una propuesta que busca recordar a los desaparecidos de a uno, para identificarlo, para homenajearlo de una manera más personal, en algún lugar donde haya estado o vivido.

“Esta es una manera de dejar una huella que el tiempo no borre. ¿Dónde?, en el lugar donde Tomás transitó miles de veces para venir a la escuela”, contó Graciela Labale, promotora de la idea.

De la ceremonia participaron los hermanos de Tomás, junto a algunos sobrinos y familiares. Precisamente, fue uno de sus cuñados y amigo (Rogelio), quién marco y cortó el cemento de la vereda para colocar la baldosa. Luego, los hermanos fueron poniendo el cemento para que el recuerdo de Tomás siga presente, ahora también en ese espacio, visible a todos.

“Acá estudió Tomás A. Calderón. Secuestrado por la Dictadura Cívico Militar el 26-11-1977 en Derqui. Nunca podrán sacarme de mi lugar”, reza la baldosa realizada por el escultor Javier del Valle Barrozo, con la colaboración del escritor Víctor Koprivsek y algunos familiares.

Para culminar el homenaje dos amigos con quienes cantaban juntos en su juventud, tomaron su guitarra y le cantaron “al negro Calderón del alma; hermano que yo he perdido”.

Quién fue Tomás

Las baldosas por la memoria buscan dar a conocer la historia íntima de esa persona para que no sea solo un desaparecido, sino para que tenga nombre y apellido. Y para que su familia y amigos puedan recordarlo y puedan cerrar muchas veces heridas muy profundas.

Tomás tenía 31 años cuando fue secuestrado por un grupo armado que no se identificó. Trabajaba en un laboratorio, era sindical y militaba en Montoneros.

Su hermano Marcelo (tenía 12 años al momento del secuestro), explicó que Tomás estaba momentáneamente separado de su mujer María Forte y había vuelto a la casa de sus padres en Derqui a una casona ubicada sobre Pacheco y las vías del Urquiza.

Allí llegó la noche del 26 de noviembre un grupo armado junto a Forte. La mujer le pidió a Calderón que saliera para conversar y en ese instante le colocaron una capucha y se lo llevaron.

Unos 15 minutos después ingresaron a la casa, sacaron a los padres y hermanos de Tomás de las camas, hubo golpes, revisaron la propiedad y se fueron.

Forte fue liberada un tiempo después. A pesar de los esfuerzos de la familia, nada más se supo de Tomás Calderón.

“No explicaba mucho pero siempre decía que lo que él estaba haciendo era para el beneficio de todos. Lo entendí mucho tiempo después”, finalizó Marcelo, el menor de sus hermanos.

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