El golpe ante River activó la cuenta regresiva para junio

El golpe ante River activó la cuenta regresiva para junio
Los dirigentes pondrán la lupa, más que nunca, en Bianchi y Riquelme; los próximos resultados pueden ser decisivos; Román, con una contractura, no viajará a Rosari

Boca es un gigante que se maneja en función de los resultados, aunque es cierto que los dirigentes parecen intentar respaldar, hasta donde puedan, la continuidad de los proyectos y de nombres tan pesados como los de Carlos Bianchi y Juan Román Riquelme. La lupa no cae sólo sobre ellos, pero son los referentes de un proyecto que debe sostener en el presente los éxitos del pasado. Ambos, a su manera, deberán confirmar en los próximos partidos su liderazgo (en el caso del DT) y su influencia (en el caso del enganche). Porque junio está ahí nomás. Y la derrota con River aceleró la cuenta regresiva de un campeonato que, de por sí, terminará antes de lo habitual por el Mundial de Brasil.

Los dirigentes, encabezados por Daniel Angelici, saben que en junio deberán tomar decisiones. Ya sea para darles continuidad a los ídolos o para entender que es momento de un cambio. El Virrey tendrá todavía un año y medio más de contrato, pero existe una cláusula que los dirigentes podrán ejecutar en caso de evaluar que el ciclo no da para más. Y en el caso del enganche, finaliza su vínculo. Habrá que ver hasta qué punto podrá jugar en su favor el buen superclásico protagonizado ante River, con un golazo incluido, pero ayer Angelici dijo que evaluarán todo en junio: "Va a cumplir 36 años y el tiempo pasa para todos. Es el último ídolo de Boca y lo vamos a respetar, pero quiero ver cómo termina el torneo. Recién allí me sentaré con él", dijo ayer en La Red.

El plantel se entrenó ayer por la tarde en el Complejo Pedro Pompilio. Bianchi los juntó y les habló durante diez minutos y luego los titulares hicieron un trabajo regenerativo, durante no más de 45 minutos. Hubo rostros serios, de preocupación. Y silencio. Riquelme charló cinco minutos con el Virrey y luego se retiró del campo de juego. El N° 10 no viajará a Rosario para jugar mañana ante Central por una sobrecarga en el isquiotibial derecho. Una forma de cuidarlo para que pueda regresar ante Godoy Cruz sin sufrir lesiones.

El plantel está expectante. Luego de la pelea entre Orion y Ledesma hubo una especie de pacto de no agresión y decidieron dar el ciento por ciento para encaminar al equipo futbolísticamente. Todos los climas juegan. Los de los dirigentes también. Porque cuando se juntan en la mesa chica son muy críticos con el trabajo del cuerpo técnico, pero públicamente intentan sostenerlo a como dé lugar. Pero, en el fútbol, se sabe que la confirmación de ayer puede ser modificada mañana por otra opinión o por un vuelco en el contexto. Incluso Bianchi tampoco se siente cómodo con algunos dirigentes que pueden aparecer por el vestuario y sigue desconfiando de las filtraciones internas.

Se habla del futuro, pero antes hay un torneo que seguir jugando. Ayer, cuando le preguntaron a Angelici sobre si Bianchi podría soportar tres o cuatro derrotas más, respondió elegantemente: "Déjenme pensar que vamos a encadenar tres o cuatro victorias seguidas".

Los próximos partidos (ante Central mañana, en Rosario, y el próximo domingo con Godoy Cruz, en la Bombonera) pueden resultar decisivos si Boca no gana...

Así como alguna vez el presidente xeneize reconoció que "la Bombonera habló y pidió por Bianchi y Riquelme", ahora es más cauto a la hora de hacerles lugar a los pedidos del hincha: "Nos votó el socio, no somos autistas. Pero al fin del torneo los dirigentes decidiremos objetivamente lo mejor para el club. Tampoco se pueden tomar decisiones siempre en función del clamor popular".

Otro escenario a futuro es si Bianchi aceptará continuar si los dirigentes no le renuevan a Riquelme. Lo cierto es que antes de junio se jugarán todavía nueve partidos. Demasiados en un fútbol donde los contextos sufren modificaciones constantemente..

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