Luego de un relevamiento realizado por LA UNION por diferentes negocios céntricos y distribuidoras de golosinas de la ciudad, se conoció que el precio de éstas aumentó el 10 por ciento en todas sus variedades.
En cada aumento, los primeros en ser conocedores de los costos que suben por las nubes constantemente y, sobre todo los que se ven afectados son los padres de los niños que al pasar por el kiosco del barrio o en alguna salida piden algo. Tampoco falta la tía o el tío que antes de llegar a la casa elige pasar por el negocio y llevar algunas golosinas para los más chicos, en estos casos, el presupuesto otra vez se ensancha. Para muchos implica una restricción cada vez peor y se opta por las golosinas más baratas o por disminuir la cantidad de éstas.
Desde los caramelos, pasando por los alfajores, galletas, jugos o gaseosas, todos tuvieron incrementos y ninguno menor al 10 por ciento.
Un caramelo que mantenía el costo de 20 centavos, actualmente se lo consigue a 25 y hasta 30 centavos. De igual manera, cada chupetín alcanza los 75 centavos y un peso, los chocolates que se los conseguían a 2,50 llegan a hasta 3,50 y 4,00 pesos, dependiendo su tamaño y variedad llegan a rondar los 10 pesos.
Al parecer, la cantidad de nuevos comercios inaugurados habría afectado como competencia, produciendo bajas en las ganancias.
Esta situación fue confirmada por otros comerciantes que también habrían sido afectados en sus arcas durante los aumentos.
Además, señalaron que existen productos como los caramelos a los que “no se los puede vender a más de 20 o 25 centavos cada uno”, por lo que a cada aumento sería menor la ganancia.
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