El Gobierno de Tucumán condenó la sublevación contra el presidente Correa

Rava y Vitar relacionaron los hechos con el golpe de Estado en Honduras, de junio de 2009
La sublevación que estremeció al Gobierno del presidente de Ecuador, Rafael Correa, recibió la condena del Gobierno de Tucumán. Los secretarios de Derechos Humanos, Humberto Rava, y de Relaciones Internacionales, José Vitar, rubricaron un comunicado de rechazo a los sucesos que tuvieron en vilo, durante el jueves, al mandatario del país vecino. El texto se suma al telegrama que había enviado el gobernador, José Alperovich, al propio Correa.

"Los ominosos hechos protagonizados por policías insurrectos merecen el repudio y la más firme condena del Gobierno de Tucumán, identificado con la democracia, la paz y la unidad e integración continental", dijeron Rava y Vitar. Y señalaron que lo ocurrido debe interpretarse como una alerta: "el violento ataque y el secuestro del mandatario durante nueve horas constituyen una gravísima advertencia de que en nuestros países, sectores golpistas permanecen al acecho intentando obstruir el proceso histórico de cambios que vive América del sur".

Los funcionarios fundan esta conclusión sobre la base de lo que interpretan como acontecimientos similares ocurridos en otros países: "los hechos de Ecuador se suman a las intentonas golpistas en Bolivia y Venezuela, y a la ilegal y violenta deposición del presidente de Honduras, Manuel Zelaya".

Rava y Vitar manifestaron que bajo ningún motivo puede admitirse lo ocurrido. "No hay pretexto que justifique el alzamiento contra gobiernos electos democrática y constitucionalmente, que impulsan sus reformas respetando el marco de legalidad institucional de sus países", puntualizaron.

La Unasur

Los funcionarios provinciales destacaron, además, la gestión llevada adelante por la Unión de Naciones del sur (Unasur), organismo que, a su entender, se posicionó a la vanguardia frente a los hechos. "Es preciso resaltar la rápida y firme intervención de la Unasur, que mostró un frente sin fisuras de los países de la región, condenando el intento golpista y señalando el camino a la Organización de Estados Americanos y al Gobierno de Estados Unidos, que había actuado con ambigüedad frente al episodio de Honduras", afirmaron.

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