Asegura que seis personas fueron a buscar a su hijo para atacarlo antes del crimen. Exige una política más profunda de lucha contra las adicciones.
Oscar Arias, padre del joven que fue asesinado tras haber robado en una verdulería de la zona sur de la ciudad Capital el viernes pasado a la madrugada, expresó su dolor por lo sucedido y cuestionó la salvaje forma en la que se produjo el crimen de su hijo.
Al mismo tiempo, el padre de Guillermo Arias instó a la Policía y al Gobierno a combatir el narcotráfico y generar una política más profunda de lucha contra las adicciones de los jóvenes, respectivamente.
En diálogo con El Ancasti, Arias puntualizó, en primer lugar, la adicción de su hijo a las drogas y lamentó el final al que lo condujo su enfermedad.
“Esto es consecuencia de la droga. Aun así, pareciera que fue un perro el que mataron, y no es así. Fue un chico, una persona”, inició, conmovido.
En este sentido, Arias instó a la Justicia a investigar el episodio sin dejar ninguna hipótesis librada al azar en torno a los autores supuestos, y en base a lo cual deslizó que existieron mucho más actores involucrados.
“Entonces, eso es lo que hay que investigar, porque hay muchas dudas que quedan en el aire. Además fueron como seis los que lo fueron a sacar. Yo confío en la Justicia, y espero que se haga una investigación acorde”, detalló.
En esta línea, el padre lamentó la falta de diálogo entre el victimario y él, como padre del autor del robo a la verdulería.
“Este muchacho que lo mató pudo haber venido y hablar conmigo. Cuántas veces lo hemos arreglado así (con otras personas). ¿Si antes hacíamos así, lo solucionábamos, o les devolvía las cosas (robadas), por qué no ahora?”, interrogó Arias.
En este contexto, aprovechó para brindarles un mensaje a los padres que pudieran estar atravesando un problema similar con sus hijos sumidos en las adicciones.
“Esto es para los padres, los que tengan chicos con problemas de adicción: los chicos así terminan en esto, matan o los matan", subrayó.
"Lo que les puedo decir a los padres es que no los dejen solos y que los quieran más que antes, y que si pueden los alejen de las malas amistades, que son las que los llevan por mal camino”, añadió, reflexivo.
De este modo, Arias exigió una política oficial de contención a jóvenes adictos, con un programa que sea efectivo y permita a los jóvenes salir de la droga para no volver a caer en la adicción durante su vida.
“El Gobierno tiene que tener más empeño en esta lucha. No hay una contención, o al menos no una de tiempo largo o sostenido y prolongado", comentó.
En este sentido, se mostró en contra del método cortoplacista de los tratamientos locales a los menores y jóvenes que enfrentan el flagelo de las adicciones.
"En el Humaraya los tienen un mes y lo mandan a casa. O sea, les sacan la droga del cuerpo, pero no de la cabeza. La adicción a las drogas tiene que tener un tratamiento a largo plazo", ilustró.
Vieja lucha
Arias es ordenanza y trabaja desde 2008, en sus horarios libres, para sacar a los chicos de las drogas con la cooperativa “Crecimiento Social” y el movimiento cultural “Almas Iluminadas”, del cual forman parte varios padres y vecinos, que dan charlas en las escuelas sin ningún fin de lucro con la ONG.
"Los mandan a otra provincia. A mí me llamaron una vez de Rosario, donde lo habíamos internado, y me decían que se había escapado y estaba en un zanjón drogado. Entonces eso no sirve, los alejás de sus familias, cuando sabés que si estuvieran acá su familia podría ir al Humaraya ante cualquier problema para ayudarlo”, recalcó.
De esa forma, Arias instó a la Justicia, a la Policía y al Gobierno a ayudar al adicto. “El Gobierno tiene que bajar la venta de droga en las calles; es terrible como creció la venta; los ves a los chicos consumiendo en las calles como si nada. Dicen que la van a librar a la lucha (contra las drogas) y solo vemos el maltrato de la Justicia y la Policía a los chicos adictos (ante cada arresto)”, concluyó.
Comerciantes de la zona dan su testimonio
Luego que en las últimas horas fuentes ligadas a la causa deslizaran que Rafael Varela, el verdulero, cuenta con denuncias por hechos de violencia doméstica, los comerciantes de la zona dieron su punto de vista sobre la personalidad.
En diálogo con El Ancasti, los comerciantes cercanos aseguraron que Varela era una persona de una vida dedicada a su trabajo y dijeron desconocer las dos denuncias formuladas por su esposa.
"Él salía a las 4 de la mañana a la feria a comprar la verdura. Vivía trabajando. No tenemos conocimiento de que haya sufrido denuncias por casos de violencia", comentaron los vecinos de la zona.
En este sentido, los comerciantes detallaron los robos constantes sufridos en sus comercios. "Te entran a robar. Y la verdad es que te da impotencia. Porque sucede seguido. Perdés la cabeza", concluyeron.
Por otra parte, este diario intentó dialogar con la familia de Varela, que prefirió no brindar ningún testimonio en este momento.
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